PONTIFICIA, REAL E ILUSTRE HERMANDAD SACRAMENTAL Y ARCHICOFRADÍA
DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y DE LA PURA Y LIMPIA CONCEPCIÓN
DE LA VIRGEN MARÍA, DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LAS TRES CAÍDAS,
NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA Y SAN JUAN EVANGELISTA


 

Templo: Capilla de los Marineros.

Fundación: En 1616 se fusionaron la Cofradía de la Esperanza, fundada en torno a los años 1530-1540, y la de Las Tres Caídas, erigida en el año 1608.

Pasos: Dos

 

CRISTO DE LAS TRES CAÍDAS

Autor: Anónimo.

Cronología: Siglo XVII.

Material: Madera de cedro policromada.

Medidas: 114 cm.

Pasaje Evangélico: "Y cuando lo llevaban, cogiendo a un tal Simón de Cirene que llegaba del campo, le cargaron la cruz, para que [la] llevase por detrás de Jesús" (Lc 23, 26).

Restauraciones: Manuel Gutiérrez Reyes (1894), quien sustituyó las antiguas cabellera y barba de pelo natural por otras realizadas en estopa, y la encarnó de nuevo. Antonio Castillo Lastrucci (1929). Luis Álvarez Duarte (1983 y 1989), quien hizo nuevo cuerpo anatomizado, labró nueva peana y esculpió el mechón de cabello que cae sobre su hombro derecho.

Análisis Artístico: Poco queda del sello original del Nazareno tras las profundas intervenciones realizadas, entre otros artistas, por Gutiérrez Reyes y Álvarez Duarte. Por fotografías antiguas, podemos observar una escultura hierática, de arcaica impronta y postizos naturales, muy alejada de la estética neobarroca que actualmente presenta. Relacionado aventuradamente con el arte de Marcos Cabrera por Matute, Jesús porta la cruz, de sección cilíndrica y arbórea, sobre el hombro izquierdo, mientras la mano izquierda abraza el travesaño del madero y la derecha se apoya sobre el rugoso risco, en decidido afán por incorporarse ante las órdenes del soldado romano que le increpa. Inclina la cabeza hacia abajo y, ligeramente, al lado derecho, interiorizando la súplica de fuerzas al Padre para continuar su penosa andadura. El cabello y la bífida barba han sido minuciosamente tallados mediante rizados mechones que caen hacia la nuca, dejando visible la oreja izquierda y, parcialmente, la derecha por culpa de una guedeja que se desliza hacia delante. Los ojos son de cristal, con las pestañas pintadas en la madera, y se enmarcan bajo unas cejas trazadas con pincel y elevadas en pesaroso ruego. La nariz es recta y la boca, entreabierta, muestra tallada la dentadura superior. La corona de espinas ha sido modelada por Gutiérrez Reyes en el mismo bloque craneal y causa los escasos regueros de sangre que surcan el rostro del Varón. El cuello se presenta suavemente crispado por el esfuerzo. La obra, representativa de una de las Caídas de Cristo, rodilla en tierra y sin perder demasiado el equilibrio por el impacto, aparece revestida con ricas túnicas de terciopelo morado, varias de ellas bordadas en oro.

Preseas: Potencias de oro de ley, cinceladas por Orfebrería Villarreal (1987).

Figuras Secundarias: Imágenes de Simón Cirineo, un soldado romano a caballo que ordena a Jesús continuar la marcha, y un grupo de una mujer arrodillada con sus dos hijos que contemplan apenados la escena. Todo el grupo fue labrado por Antonio Castillo Lastrucci (1938-1941), quien también realizó la figura de un esclavo de raza negra que fue cedido a la Cofradía de Jesús Despojado. Todo el conjunto fue restaurado entre 1994 y 1995 por José Francisco Rodríguez Fernández.

 

VIRGEN DE LA ESPERANZA

Autor: Antonio Castillo Lastrucci.

Cronología: 1929.

Precio: 500 pesetas.

Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 170 cm.

Restauraciones: Luis Álvarez Duarte (1981 y 1989), quien la encarna de nuevo, coloca nuevas lágrimas y pestañas postizas, labra un nuevo candelero y le afina los labios, el cuello y la mitad inferior del óvalo. En el año 2007 ha vuelto a ser restaurada por Álvarez Duarte para reparar daños causados por alfilerazos en las muñecas, hombros, cabeza y cuello.

Análisis Artístico: La primitiva titular, labrada por Juan de Astorga Cubero (1816), resultó gravemente dañada en 1898 a consecuencia de un incendio fortuito, debiendo ser prácticamente reconstruida por Gumersindo Jiménez Astorga, sobrino-nieto del autor. Ante el mediocre resultado, José Ordóñez Rodríguez la remodela en 1913 y le otorga su actual fisonomía, probablemente inspirada en la Divina Pastora que se conserva en el trianero templo de Santa Ana, labrada por Gabriel Astorga Miranda, hijo de Juan de Astorga, en 1865. Finalmente, Castillo Lastrucci labra nuevas manos y hace una réplica de la cabeza, aprovechando ciertos elementos del busto y mejorando las facciones que en su día le imprimera Ordóñez. La imagen instauró un modelo iconográfico de Dolorosa serena y de sensual belleza que se halla muy cultivado desde los años de posguerra. La cabeza se mantiene en posición frontal, mientras que la mirada se dirige hacia abajo y, levemente, al lado derecho. Una expresión ausente, más que gozosa, surca el rostro de María, que parece percibir en su interior la esperanza ante la futura Resurrección de Jesús. A pesar del relativo sosiego, el entrecejo sigue fruncido, aunque el dolor no desfigura la frescura de un rostro que muestra los arcos superciliares abultados, las cejas rectas y pinceladas, la nariz de tipo semítico con el hoyito bajo muy señalado y los jugosos labios entreabiertos, presentando los dientes superiores tallados y la lengua proyectada hacia delante, rasgo inequívocamente astorguiano. Los globos oculares son vítreos y se hallan enmarcados por trazos negros en sus contornos y pestañas de pelo natural en los párpados superiores, lo que contribuye a profundizar la mirada. Lleva cinco lágrimas de cristal, simbolizando las Cinco Angustias sufridas por la Virgen, dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda. La barbilla, pronunciada y tocada con hoyuelo, anticipa un cuello erguido y con los músculos marcados a consecuencia de la angustia que padece. Las manos aparecen extendidas, oprimiéndose el pecho con la izquierda y portando en la derecha un pañuelo, con el que no se enjuga el llanto, sino que aparece tendido al pueblo para consuelo de los fieles, según la característica disposición que su vestidor Fernando Morilla Laso le otorgara desde 1945. Al ser una escultura de candelero, posee brazos articulados en madera desbastada y pintada, así como un bastidor interno de base ovalada que parte del busto al suelo y está formado por ocho listones. Al igual que la talla cristífera, sus carnaciones son muy morenas, con suaves veladuras rosáceas en pómulos y párpados con el fin de reflejar el efecto de los sollozos.

Preseas: Corona de oro de ley, cincelada por Orfebrería Triana (1983-1984).

 

Paso de Misterio: De estilo neobarroco y grandes dimensiones, fue tallado por Manuel Guzmán Bejarano (1971). Se alumbra con candelabros de guardabrisas, y lleva cartelas de plata policromada, labradas por Orfebrería Villarreal, y ángeles tallados por Luis Álvarez Duarte. Dorado por Antonio Sánchez González (1972-1973).

Paso de Palio: La orfebrería es de plata de ley, con respiraderos (1956) y candelabros de cola (1960) de Emilio García Armenta, peana de Manuel Villarreal (1960-1962), y jarras, candelería y varales cincelados por Orfebrería Andaluza (1988). Lleva miniatura de la Inmaculada en la delantera, labrada en plata con carnes de marfil. Los bordados en hilo de oro y sedas de colores del paso de palio, con motivos de dragones alados tan propios de la cerámica de Triana, son de distintos autores: las bambalinas, en malla de oro, son en su cara exterior de Esperanza Elena Caro (1971), mientras que la interior fue bordada por el Convento de Santa Isabel (1951), correspondiendo a Hijos de Manuel Olmo los bordados del techo que van sobre terciopelo verde (1918), siendo de Caro los confeccionados sobre malla (1970). Posee dos espléndidos mantos de salida, ambos bordados por Sobrinos de Caro en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo verde, que alterna: uno de ellos fue realizado en 1948, bajo diseño de José Recio, mientras que el otro se estrenó en 1994 y su diseño corrió a cargo de Juan Borrero. El más antiguo fue pasado y restaurado por Fernández y Enriquez en el año 2000. También posee un valioso juego de sayas, destacando la realizada por Emilia Salvador Ibarra (hacia 1891), en hilo de oro sobre terciopelo azul, y la de las Hermanas Martín Cruz (1968), quienes emplearon el mismo material sobre tisú.

Enseres Destacados: Simpecado, bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre tisú de plata y terciopelo verde por Juan Bautista Jimeno (1928). Estandarte, con bordados del Convento de Santa Isabel y orfebrería de García Armenta (1957). Túnica del Cristo, bordada en hilo de oro sobre terciopelo granate por Paleteiro (1993). Cruz de Guía, labrada en plata dorada por Jesús Domínguez Vázquez. Corona, cincelada en plata dorada por Jesús Domínguez Vázquez, con angelitos tallados en marfil por Rafael Barbero Medina (1963). Saya, bordada en hilo de oro sobre tisú por Benjamín Pérez (1989). Guión Sacramental, confeccionado por Carrasquilla (1976). Túnica del Cristo, bordada en hilo de oro sobre terciopelo morado por Carrasquilla (1978). Libro de Reglas, de Manuel de los Ríos (1990) bajo diseño de Juan Carrero Rodríguez. Ciriales, cincelados en plata por Villarreal (1974).

Observaciones: La imagen del Nazareno presidió el Via Crucis del Consejo de Cofradías del año 2006. La Dolorosa fue Coronada Canónicamente en 1984. La cofradía posee una interesante talla de Jesús de la Humildad y Paciencia, datable a principios del siglo XVIII. También es propietaria de las imágenes de Santa María Magdalena y San Juan Evangelista que procesionaron durante un tiempo bajo palio, acompañando a la Dolorosa; la santa data del siglo XIX y parece proceder de la Cofradía del Santo Entierro, mientras que el Discípulo Amado es, actualmente, labor de Luis Álvarez Duarte (1968), quien hizo nueva cabeza y manos a la obra primitiva.

Costaleros: 48 (Misterio) y 36 (Palio).

Flores: Claveles rojos y lirios morados (Misterio) y flores blancas (Palio).

Salida Procesional: Madrugada del Viernes Santo.

 

 

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