REAL HERMANDAD SACRAMENTAL DEL SANTO ENTIERRO DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO, TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ Y MARÍA SANTÍSIMA DE VILLAVICIOSA


 

Templo: Iglesia Conventual del Santo Sepulcro y San Gregorio Magno.

Fundación: Hacia 1574-1579.

Pasos: Tres.

 

TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ SOBRE LA MUERTE

Autor: Antonio Cardoso de Quirós.

Cronología: 1693.

Material: Madera policromada.

Pasaje Evangélico: Misterio de carácter alegórico que proclama la Resurrección de Cristo como instrumento para la redención del mundo, el perdón de los pecados y la victoria sobre el demonio. 

Restauraciones: La figura sufrió destrozos durante la invasión francesa, tuviendo que ser restaurada y, en algunas zonas, reconstruida por Juan de Astorga (1829). En 1995 fue restaurada por José Rodríguez Rivero-Carrera, y en el año 2007 por José Joaquín Fijo y Almudena Fernández.

Análisis Artístico: La muerte, personificada en un esqueleto provisto de guadaña, aparece sentada y meditabunda sobre la bola del mundo. A sus pies, la serpiente con una manzana en la boca, símbolo del pecado original, se enrosca en la esfera terrestre. Detrás, la cruz desnuda sobre la que se apoyan las escaleras utilizadas por los Santos Varones para descender el cuerpo de Cristo. Del madero penden dos sudarios, uno de color blanco y otro de color negro que lleva inscrita la leyenda en latín "Mors Mortem Superavit", que significa "La muerte venció a la propia muerte".

 

CRISTO YACENTE

Autor: Juan de Mesa y Velasco.

Cronología: Hacia 1620.

Material: Madera de cedro policromada.

Medidas: 198 cm.

Pasaje Evangélico: "Y José, tomando el cuerpo, lo amortajó con un sudario limpio y lo puso en su sepulcro nuevo, excavado en la peña" (Jn 19, 40).

Restauraciones: José Domínguez Bécquer (1830), quien lo encarnó de nuevo.

Análisis Artístico: Cristo yace en el interior de una urna. El paño de pureza lo constituye un lienzo ceñido con varias vueltas a la cintura, formando un lazo en el costado derecho. Los pliegues aparecen dotados de cierto volumen. Obviamente, se le representa muerto, con la cabeza reclinada sobre un almohadón de tejido natural. El rostro se presenta dramático y abatido, con los ojos semicerrados, tallados y pintados en la madera, y la boca, entrabierta, como consecuencia de la relajación post-mortem, dejando ver la dentadura tallada. El escultor ha organizado la cabellera en ensortijados mechones, virtuosamente acabados, peinándola al centro y dejando caer dos pequeñas guedejas sobre ambos hombros. La bífida barba ofrece parejo modelado. El perfil es hebraico, los pómulos salientes y ambas orejas quedan descubiertas. El Varón posee una espléndida anatomía. Los musculados brazos dan paso a unas manos de dedos semiflexionados, al igual que las piernas, signo inequívoco de rigidez cadavérica. El torso es ancho y atlético, el vientre se encuentra muy hundido y en la policromía de sus carnes no se ha escatimado en la representación de hematomas, contusiones, regueros de sangre coagulada y livideces cadavéricas. La imagen carece de corona de espinas, aunque en ocasiones luce potencias de plata dorada.

 

VIRGEN DE VILLAVICIOSA

Autor: Antonio Cardoso de Quirós.

Cronología: 1691.

Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 164 cm.

Restauraciones: José Domínguez Bécquer (1830), quien la encarnó de nuevo. Luis Álvarez Duarte, quien labró nuevo candelero (1980). José Rodríguez Rivero-Carrera (1991).

Análisis Artístico: El momento representado es el del recibimiento del pésame por parte de la comitiva fúnebre. La Dolorosa inclina levemente la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al lado izquierdo, con el cuello muy contraido por los lamentos. Lejos de mostrar calladas señales de resignación, muestra un semblante más dolorido y expresivo que nunca. El entrecejo queda muy fruncido, la boca aparece abierta en actitud de clamar su pena a los allegados, y los párpados se entornan, arrasados por el llanto. Los ojos son de cristal, las pestañas superiores de pelo natural, el perfil es clásico, y un redondeado mentón remata el carnoso y ovalado rostro. Seis lágrimas de cristal resbalan por las encendidas mejillas, tres en cada una de ellas. La lengua y la dentadura se hallan esculpidas en la madera. Las entreabiertas manos suelen portar el manípulo, los clavos del sacrificio y la corona de espinas del Hijo. El candelero de tan devota talla posee la base ovalada y se compone de ocho listones que parten de la cintura.

Preseas: Diadema de plata dorada, cincelada por Joaquín Ossorio (1991).

Figuras Secundarias: San Juan Evangelista, las Tres Marías y los Santos Varones. Todo el grupo escultórico es obra de Juan de Astorga Cubero (1829). Fueron restauradas por José Rodríguez Rivero-Carrera entre 1992 y 1995.

 

Paso Alegórico: Fue tallado por Juan Rossi en estilo neogótico, siguiendo un diseño de Antonio Canto Torralvo (1880). Se alumbra por cuatro hachones en las esquinas. Dorado por Joaquín Bellido Serrano (1984).

Paso de la Urna: De estilo neogótico flamígero, fue tallado entre 1996 y 1998 por Antonio Ibáñez y Joaquín Pineda, bajo diseño inspirado en el retablo mayor de la Catedral de Sevilla. Lleva cartelas y figuras académicas realizadas por el escultor Emilio López Olmedo.

Paso del Duelo: Al igual que los anteriores, presenta líneas neogóticas y es obra de Luis Jiménez Espinosa (1965). Lleva capillas de Francisco García Madrid. Las figuras lucen ricas vestiduras bordadas en hilo de oro por Teresa del Castillo, bajo diseño de Antonio Canto Torralvo (1871). Algunas de ellas han sido pasadas y restauradas por Carrasquilla (1948), otras por el Taller Santa Bárbara (1997-1998) y el resto por un grupo de hermanos bajo la dirección de Manuel Ojeda Rodríguez (1988).

Enseres Destacados: Estandarte, bordado por Esperanza Elena Caro (1965). Paños de Bocinas, de Teresa del Castillo (1871). Cruz de Guía, labrada por manos anónimas en el siglo XIX.

Observaciones: El primer paso, de carácter alegórico, es popularmente conocido como La Canina. El paso del Yacente va escoltado por cuatro soldados vestidos con la indumentaria que llevaba la guardia romana en tiempos de Cristo. Tras la adaptación y nuevo dorado efectuados por Eduardo Robles Pardo, el altar mayor del templo lo ocupa la antigua urna neoclásica del Yacente, tallada por Lucas de Prada bajo diseño de Melchor Cano (1827). La corporación fue fundada en el Barrio de los Humeros, concretamente en la Iglesia de San Laureano. Su cortejo presenta unas características muy especiales por la simbología de sus pasos y la presencia de representaciones de todas las cofradías y autoridades de la ciudad. El último Santo Entierro Grande se celebró en el año 2004, fecha en que recuperó la presencia en el desfile de los niños portando los instrumentos de la Pasión.

Costaleros: 24 (Canina), 35 (Urna) y 40 (Duelo).

Flores: Hojarasca, cardos y yedra (Canina), claveles rojos y romero (Urna), y flores blancas (Duelo).

Salida Procesional: Sábado Santo.

 

Dolorosa de Luto. Año 2006


Fotografías de Roberto Villarrica, Alejandro Cerezo
y Miguel Ángel Moreno Rebollo

 

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