PONTIFICIA Y REAL HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL
SANTÍSIMO CRISTO DEL CALVARIO Y NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN


 

Templo: Parroquia de Santa María Magdalena.

Fundación: 1885.

Pasos: Dos.

 

CRISTO DEL CALVARIO

Autor: Francisco de Ocampo y Felguera.

Cronología: 1611-1612.

Precio: 1.600 reales de plata.

Material: Madera de cedro policromada.

Medidas: 165 cm.

Pasaje Evangélico: ''Porque iba enseñando a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres y le darán muerte, y, muerto, resucitará al cabo de tres días'' (Mc 9, 31).

Restauraciones: Nicolás López (1710), quien lo policromó de nuevo. José Giuli (1890). Anónimo (1907). Agustín Sánchez-Cid Agüero (1940), quien halló en su interior el documento de su autoría. Francisco José Rivera (1965). José Rodríguez Rivero-Carrera (1988).

Análisis Artístico: Jesús se halla representado asido a un madero arbóreo por tres clavos. En origen una talla de retablo, su composición sigue el modelo impuesto sólo unos años antes por Martínez Montañés, maestro del autor, con el Crucificado de la Clemencia. La corona de espinas se halla esculpida en el mismo bloque craneal. El sudario, cordífero, es un lienzo que se anuda en las caderas y se pliega en el hundido vientre del Varón, acusando su concepción barroca. Es un Cristo muerto, de excepcional unción sagrada, con la cabeza desplomada hacia la derecha. La cabellera aparece partida en dos, trabajada a base de menudos y apelmazados rizos, recibiendo la barba bífida idéntico modelado. Una guedeja se desliza sobre el hombro derecho, dejando la oreja izquierda despejada. El semblante presenta una expresión sosegada, reflejando el descanso obtenido tras la crueldad de los tormentos entregando el espíritu al Padre, con los ojos tallados y policromados en la madera, mostrando la pupila muy dilatada; la nariz y los pómulos afilados, y los labios entreabiertos, dejando ver la lengua dirigida hacia delante y los dientes perfectamente tallados. La anatomía es impecable, otorgando el escultor esbeltez a los miembros y fortaleza al tronco. Los brazos se alinean con el travesaño de la cruz, hallándose las manos cerradas, con los dedos flexionados a causa de haberse quebrado los nervios. Las piernas se hallan juntas y paralelas, superponiendo el pie derecho sobre el izquierdo. Moderados regueros de sangre manan de las cinco llagas y corren por el costado derecho, manos, brazos, tórax y pies. Se observan señales de latigazos en la espalda y las piernas, inflamaciones en la frente por las espinas de la corona, y fuertes contusiones en la cadera derecha y ambas rodillas, como consecuencia de las caídas hacia el Calvario. La policromía es pálida, con livideces postmortales que indican una muerte no inmediata.

Preseas: Potencias en oro de ley, de Cayetano González (1970).

 

VIRGEN DE LA PRESENTACIÓN

Autor: Juan de Astorga Cubero.

Cronología: Hacia 1820.

Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 164 cm.

Precedentes Procesionales: Virgen de la Salvación, actualmente en la Iglesia de San Bartolomé. Fue modelada en terracota por Cristóbal Ramos (1776), retocada por Juan de Astorga (1820) y restaurada recientemente por Juan Manuel Miñarro tras quedar seriamente afectada por un incendio.

Restauraciones: Emilio Pizarro de la Cruz (1901), quien restauró las manos. José Paz Campano (1942), quien colocó lágrimas y pestañas nuevas. José Rodríguez Rivero-Carrera (1985), quien hizo nuevo candelero.

Análisis Artístico: La Dolorosa, de exquisito ademán y delicado modelado, ha sido concebida con gran sosiego ante el drama. María inclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al suelo, en resignado gesto. Al haber sido labrada por el maestro de la estética romántica en imaginería, posee una actitud aristocrática y mesurada en su dolor, a lo que contribuyen las idealizadas facciones y la fineza de sus manos, en las que porta el manípulo haciendo partícipe al pueblo de su sufrimiento. El rostro es ovalado, con las cejas sutilmente pinceladas, párpados caídos sobre ojos realizados con cristal, pestañas postizas en la parte superior, recta nariz, y labios abiertos y jadeantes, mostrando la lengua proyectada bajo los dientes superiores. Lleva cuatro lágrimas de cristal, dos en cada mejilla. El cuello es de tipo tubular, con un insinuado estudio anatómico. Al ser una talla de candelero para vestir, se halla provista de un bastidor cónico, de base ovalada, formado por seis listones que parten de la cintura de la Virgen.

Preseas: Corona en plata dorada, cincelada por Valdés (1935).

 

Paso de Misterio: De estilo neobarroco, inspirado en el paso de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Fue tallado en madera de caoba por Antonio Domínguez (1909) bajo diseño de Francisco Farfán Ramos, con respiraderos y maniguetas de Antonio Amián (1913). Lleva jarras de plata de ley, cinceladas por Cayetano González (1960); apliques, de Cabanas, y faroles, de Jorge Ferrer. Faldones bordados en apliques de plata, con medallones pintados al óleo, sobre damasco morado por Sobrinos de Caro (1994), siguiendo el diseño de los primitivos de Farfán. Se alumbra con cuatro hachones.

Paso de Palio: De estilo neobarroco, lleva palio de cajón, manto y faldones bordados en hilo de oro por Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1915-1916). El palio y la saya de salida, bordada por Carrasquilla (1951), son de terciopelo granate, mientras que el resto de las piezas de tela fueron confeccionadas en terciopelo azul. Orfebrería de Eduardo Seco Imberg en la candelería (1920) y las jarras (1930), y de Cayetano González en los varales (1957) y los respiraderos (1959), que también llevan bordados en hilo de oro y sedas de colores sobre malla del mismo metal, realizados por Carrasquilla (1959). Miniatura de la Inmaculada en la delantera del paso, con carnes de marfil, de los Hermanos Delgado (1992-1993).

Enseres Destacados: Simpecado, bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo granate por Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1917) con asta de Seco Velasco. Saya de los Cardos, bordada en hilo de oro a realce sobre terciopelo granate (siglo XIX). Senatus, bordado en hilo de oro sobre terciopelo granate por Rodríguez Ojeda (1916). Estandarte, bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo granate por Guillermo Carrasquilla (1963). Paños de Bocinas, bordados en oro por Rodríguez Ojeda (1916). Bandera Concepcionista, de Carrasquilla. Manto de las Pinturas, bordado en oro y sedas por un grupo de hermanas bajo la dirección de Carlos Bayarri (1998).

Costaleros: 29 (Cristo) y 30 (Palio).

Flores: Lirios morados y claveles rojos (Misterio) y claveles blancos (Palio).

Observaciones: La cofradía posee una magnífica imagen de San Juan Evangelista que actualmente no procesiona, obra también de Juan de Astorga. Fue restaurado en 1889 por Ángel Álvarez.

Salida Procesional: Madrugada del Viernes Santo.

 

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