REAL HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS
DEL SANTO SEPULCRO Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD


 

Templo: Parroquia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula.

Fundación: 1894.

Pasos: Dos.

 

JESÚS DEL SANTO SEPULCRO

Autor: Nicolás Prados López.

Cronología: 1938.

Precio: 2.500 pesetas.

Material: Madera policromada.

Pasaje Evangélico: "Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo amortajaron con lienzos y aromas, según acostumbran los judíos enterrar" (Jn 19, 40).

Precedentes Procesionales: Imagen del siglo XIX de tamaño inferior del natural. Imagen seriada de los Talleres de Olot (1917), carente de interés artístico, que fue destruida en 1936. En 1943 procesionó una talla del madrileño Julio de Vicens, volviendo al cortejo la actual al año siguiente.

Restauraciones: Juan Manuel Miñarro (2006-2007), quien ha resanado la talla, consolidado ensambles y limpiado la policromía.

Análisis Artístico: La talla representa a Cristo yacente sobre un catafalco a modo de sepulcro. La cabeza del Varón, carente de potencias y corona de espinas, aparece reclinada sobre un almohadón de tejido natural y levemente ladeada hacia la derecha. Cubre su desnudez con un paño ceñido con varias vueltas a la cintura que forma un lazo en el costado derecho, aunque suele ser frecuente verlo parcialmente cubierto con un sudario confeccionado en hilo blanco. El rostro, de rasgos finos y afilados, transmite una expresión serena. Ojos y labios se hallan semicerrados, la nariz es aguileña y la barba, corta y bífida, recibe el mismo tratamiento que el cabello a base de mechones lacios y simétricos. Los brazos aparecen alineados con el cuerpo y las manos se hallan abiertas, con los dedos contraidos tras la rotura de tendones por los clavos. Las piernas, algo flexionadas, conservan cierta rigidez de la postura en la cruz. Como las extremidades, el tronco es enjuto de carnes pero bien estudiado anatómicamente, con los músculos del tórax y el abdomen suavemente resaltados. Los signos del martirio apenas se insinuan sobre una policromía aceitunada y pulida.

 

VIRGEN DE LA SOLEDAD

Autor: José Merino Román.

Cronología: 1935.

Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.

Precedentes Procesionales: Imagen anónima, posiblemente del siglo XIX, que fue ocultada durante la Guerra Civil y actualmente se halla en paradero desconocido tras haber sido trasladada a Cataluña

Restauraciones: Luis Álvarez Duarte (1972), quien retalló la nariz, hizo nuevas manos y le aplicó nueva policromía. Juan Manuel Miñarro (2005), quien volvió a repolicromar la imagen y la intervino para devolverle, en la medida de lo posible, su fisonomía primitva.

Análisis Artístico: La Virgen, transida por el dolor, inclina la cabeza hacia la derecha y dirige la ausente mirada al mismo lado. Los ojos vítreos aparecen arrasados por el llanto, con los párpados hinchados y enrojecidos y cinco lágrimas de cristal que corren por sus mejillas, tres por la izquierda y dos por la derecha. Las lozanas facciones otorgadas por el malagueño autor insisten en recrear a una Madonna joven e idealizada, de perfil clásico, tersas mejillas y mentón prominente. Los entreabiertos labios se hallan en actitud de emitir un lamento o musitar suavemente una plegaria, dejando ver en su interior la dentadura tallada. Las pestañas superiores son postizas, mostrándose las inferiores finamente pinceladas sobre el párpado. El cuello se halla delicadamente anatomizado en su parte inferior. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Al ser una imagen de candelero, presenta un armazón de forma cónica y base ovalada.

Preseas: Diadema realizada por Manuel de los Ríos (2007) según un diseño de Salvador Aguilar. Aureola cincelada en plata dorada, obra de Santos Campanario.

 

Trono del Yacente: Magnífica obra de arte, realizada en los Talleres de Félix Granda (1926-1929) a modo de monumental catafalco funerario. Fue diseñada por el pintor José Moreno Carbonero y labrada en madera y bronce, descansando la imagen de Cristo Yacente sobre una losa de mármol blanco. En 1936, fueron destrozados los relieves laterales de la parte superior y se perdieron tres de los cuatro Evangelistas que figuran en las esquinas, siendo restaurado en 1942 por los Talleres Granda, aunque los evangelistas que faltaban no fueron tallados hasta 1977 por Miguel Navas García, quien también labró las cabezas de los Apóstoles que figuran en los varales, todas ellas en madera de limón, caoba y bronce. Estilo neorrenacentista.

Trono de la Virgen: Cincelado en metal plateado por Manuel Seco Velasco (1950), con reformas de Antonio Santos Campanario (1979 y 1987) y restauración de Cristóbal Martos (1991). La campana y el arco son de Méndez (2007). Palio de corte de cajón (1927) y manto (1922) bordados por las Madres Adoratrices en hilo de oro y sedas de colores sobre malla del mismo metal y terciopelo negro, respectivamente. Estilo neobarroco.

Curiosidades: La imagen de la Dolorosa procesionó en una ocasión como Virgen de la Hiniesta para la hermandad homónima de Sevilla, a los pies del Crucificado, y como Virgen de las Angustias para la Cofradía de los Gitanos. Al no ser del agrado de ambas corporaciones, pasó a ser la nueva titular mariana de esta hermandad malagueña.

Flores: Claveles y gladiolos rojos (Cristo) y gladiolos blancos (Virgen).

Hombres de Trono: 164 (Cristo) y 212 (Virgen).

Salida Procesional: Viernes Santo.

 

Fotografías a color cedidas por Alejandro Cerezo

 

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