HERMANDAD SACRAMENTAL Y REALES COFRADÍAS FUSIONADAS
DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LOS AZOTES Y COLUMNA, SANTÍSIMO CRISTO
DE LA EXALTACIÓN, SANTÍSIMO CRISTO DE ÁNIMAS DE CIEGOS, MARÍA SANTÍSIMA
DE LÁGRIMAS Y FAVORES E ILUSTRE ARCHICOFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ
Y SANGRE, NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR Y SAN JUAN EVANGELISTA

Con información de Raquel Espejo


 

Templo: Parroquia de San Juan Bautista.

Fundación: La más antigua de las cofradías data de 1505.

Pasos: Seis.

 

VIRGEN DE LÁGRIMAS Y FAVORES

Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque.

Cronología: 1982.

Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.

Análisis Artístico: La Virgen aparece con las manos extendidas, portando en la derecha un manípulo en alusión a la compasión popular. Inclina levemente la cabeza hacia la izquierda y dirige la mirada al suelo en señal de aflicción. Posee peluca de pelo natural para acentuar el naturalismo propio de la estatuaria barroca. Los ojos, policromados en la madera y enmarcados por pestañas superiores de pelo natural, dejan escapar cuatro lágrimas de cristal; tres recorren la mejilla izquierda y una la derecha. El idealizado semblante responde a los cánones marianos de la escuela sevillana, con el perfil clásico, labios finos y entreabiertos que dejan ver la dentadura tallada, saliente mentón con hoyuelo e incipiente papada. Como es habitual en la técnica del autor, el cuello de María sigue los modelos del maestro José Montes de Oca, con los músculos esternocleidomastoideos muy pronunciados. Las carnaciones son sonrosadas y a pulimento. Como talla estante de candelero posee un armazón interno de formas cónicas y base ovalada.

Preseas: Corona cincelada en plata dorada.

 

JESÚS DE LOS AZOTES Y COLUMNA

Autor: Anónimo antequerano.

Cronología: Tercer tercio del siglo XVIII.

Material: Madera policromada.

Restauraciones: Mario Palma Burgos (1984). Juan Manuel Miñarro López (2005-06).

Análisis Artístico: Jesús se halla de pie y ligeramente encorvado, con la cabeza ladeada hacia la derecha y las manos amarradas a una columna de tipología baja, labrada en madera, plata y nácar. La talla se encontraba notablemente desvirtuada debido a una pésima restauración y a los avatares sufridos a lo largo del tiempo, como el hecho de haber sido cortada en tres partes y guardada en unos barriles de carburo con el fin de preservarla de la destrucción sufrida entre 1931 y 1936. La delicada intervención de Miñarro consistió en eliminar una gran cantidad de yeso, con el que se había modelado la obra sobre el original, hasta dejar la imagen en la madera. Ello ha supuesto el descubrimiento de interesantes hallazgos escultóricos en la misma, caso de las venas de las manos o la yugular del cuello. Asimismo, se han suprimido los deficientes ojos vítreos que presentaba y se ha recuperado el modelado original de los párpados. Actualmente, la imagen presenta un bello y delicado rostro, con la mirada suplicante hacia el Padre, los ojos de cristal enmarcados por pestañas superiores postizas, recta nariz, entrecejo fruncido en señal de dolor y boca entreabierta que deja ver los dientes superiores tallados. Cabello y barba, largos y lacios, se encuentran partidos al centro. Tras el nuevo estucado de la pieza por Miñarro, se le aplicó a la hechura una nueva policromía, abundante en heridas y cardenales, basada en la que presenta la talla antequerana del Cristo del Mayor Dolor, imagen labrada por Andrés de Carvajal con la que comparte rasgos escultóricos y procedencia. El sudario se ciñe con varias vueltas a la cintura, anudándose en la cadera derecha.

Preseas: Potencias de plata dorada.

Figuras Secundarias: Dos sayones que azotan a Jesús, tallados por Suso de Marcos (1989).

 

CRISTO DE LA EXALTACIÓN

Autor: Francisco Buiza Fernández.

Cronología: 1981-1982.

Precio: 600.000 pesetas.

Material: Madera policromada.

Análisis Artístico: Jesús, ya crucificado, es elevado o exaltado en el Monte Calvario. Es un Cristo asido al madero por tres clavos, con potencias de plata dorada a modo de exorno y gruesa corona de espinas tallada en el mismo bloque craneal. La composición remite a los modelos mesinos, con detalles que recuerdan los grafismos de Pedro Roldán. La frondosa cabellera ha sido modelada a base de sinuosas guedejas, con fuerte efecto de claroscuro. El torneado bigote y la bífida barba ofrecen idéntico tratamiento. El Varón aparece vivo, en actitud de clamar fuerzas al Padre para resistir el suplicio. La cabeza se ladea hacia la izquierda, marcándose los músculos del cuello y la zona supraclavicular. El angustiado rostro presenta los ojos y los labios muy abiertos para reflejar la ferviente súplica del Hijo. La complexión de la efigie es atlética, con los brazos alineados con el travesaño, las manos abiertas y taladradas por las palmas, el torso y el abdomen muy musculados, la pierna derecha ligeramente avanzada y el pie derecho montado sobre el izquierdo. El sudario se ciñe a la cintura formando abundantes pliegues. Las carnaciones son morenas, no escatimando en la representación de heridas y efectos sanguinolientos.

Preseas: Potencias de plata dorada.

Figuras Secundarias: Tres sayones que proceden a clavar el madero en el suelo. Todo el grupo fue tallado por Antonio Joaquín Dubé de Luque entre los años 1980 y 1982.

 

CRISTO DE ÁNIMAS DE CIEGOS

Autor: Anónimo.

Cronología: Hacia 1580-1590.

Material: Madera policromada.

Restauraciones: Destacan las de Diego García Carreras (1934), Adrián Risueño (1950) y José María Palma Burgos (1968), quien modificó la policromía de la imagen. El proyecto de conservación-restauración del IAPH (2005-07) optó en un primer momento por la eliminación de la última y más negativa intervención, la de 1968, para recuperar el aspecto estético de la imagen debida a la actuación realizada por Risueño; no obstante, durante el proceso de trabajo, los técnicos comprobaron la viabilidad de ejecutar una intervención más profunda y rescatar la policromía más antigua de la talla, cuya calidad estética supera con creces a las posteriores. Los últimos trabajos sobre el Crucificado de Ánimas de Ciegos se han centrado así en la retirada de las intervenciones posteriores y en el estucado y enrasado de las lagunas existentes en la policromía original, para reintegrarlas cromáticamente después mediante una técnica reversible y con criterio de diferenciación. Finalmente, se procedió a la protección de la imagen mediante la aplicación de un barniz protector.

Análisis Artístico: La talla, que representa a Cristo muerto en la Cruz, fue concebida como imagen exclusivamente devocional para ser ubicada en el convento de religiosos franciscanos de San Luis el Real, siendo objeto a lo largo de los siglos de una compleja y azarosa historia material en la que se incluyen diversas restauraciones y modificaciones. Cristo se halla clavado por tres clavos a un madero de sección cilíndrica y arbórea. Carece de potencias, y tras su última intervención tampoco lleva ya la corona de espinas modelada en el mismo bloque del cráneo. Jesús aparece con la cabeza desplomada hacia el lado derecho, el rostro guardando el dolor sufrido durante el martirio y los ojos entreabiertos como consecuencia de la violencia de la muerte. La nariz es recta y la boca aparece desencajada, dejando ver la dentadura tallada. La cabellera se peina al centro; una guedeja reposa sobre el hombro derecho, mientras la oreja izquierda queda totalmente al descubierto. El bigote es torneado y la bífida barba se halla reclinada sobre el pecho. La anatomía es robusta, con los brazos muy paralelos al travesaño del madero, las manos extendidas y taladradas por las palmas, la caja torácica muy resaltada, el vientre rehundido y el pie derecho montado sobre el izquierdo. Presenta la llaga del costado, heridas contusas en las rodillas y escasos hilillos de sangre repartidos por toda la escultura. El sudario se ciñe con varias vueltas a la cintura del Varón, formando un lazo en la cadera derecha.

 

VIRGEN DEL MAYOR DOLOR

Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque.

Cronología: 1980-1981.

Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 169 cm.

Precedentes Procesionales: Dolorosa, obra del círculo malagueño del siglo XVIII que pereció en el incendio fortuito de 1980.

Restauraciones: Antonio Joaquín Dubé de Luque (2006), quien retocó la policromía y colocó nuevas pestañas postizas.

Análisis Artístico: La dramática imagen de María se halla en la Calle de la Amargura acompañada de San Juan Evangelista, quien le indica el camino tomado por Jesús hacia el Monte Calvario. Eleva su mirada a lo alto, fruncidas las cejas, en busca de consuelo para su dolor. Cuatro lágrimas de cristal resbalan por sus carnosas mejillas, ligeramente enrojecidas a consecuencia del llanto. El maduro semblante muestra los ojos policromados en la madera, pestañas superiores de pelo natural, recta nariz, hoyito bajo muy marcado, labios abiertos que emiten un lamento y dejan ver los dientes esculpidos en la madera, y pronunciado mentón con marcado hoyuelo. Al igual que la Dolorosa de Lágrimas y Favores, presenta sonrosada y pulida policromía y los músculos del cuello y la cintura escapular muy señalados. Las manos de María aparecen extendidas, llevando un pañuelo en la derecha y la corona de espinas de Cristo entre ambas. El candelero es de estructura cónica y base ovalada.

Preseas: Corona de plata dorada.

Figuras Secundarias: San Juan Evangelista, labrado también por Antonio Dubé de Luque (1982).

 

CRISTO DE LA VERA CRUZ

Autor: Anónimo.

Cronología: Hacia 1500.

Material: Madera policromada.

Restauraciones: Óscar San José Marqués (1991), quien reconstruyó varias piezas de madera perdidas de la talla y reintegró lagunas pictóricas.

Análisis Artístico: Representación de Cristo muerto en la cruz. La cabeza aparece inclinada hacia la derecha y el alargado rostro presenta una expresión serena, con los ojos y la boca cerrados, nariz prominente y barba simplificada que deja al descubierto gran parte del mentón. Posee una cabellera de abocetado modelado que, en el año 2005, quedó excepcionalmente oculta por superponerle una larga cabellera postiza de tirabuzones, rememorando una antigua estética de la talla. La imagen pende de una cruz arbórea y cilíndrica, con los brazos algo colgantes del travesaño y las manos semicerradas. La anatomía, tosca y escasa en detalles, muestra miembros enjutos y se encuentra parcialmente rehecha en época moderna. El sudario es una banda de tela horizontal, ceñida a la cintura de Jesús. Se halla crucificado por tres clavos, con el pie derecho sobre el izquierdo. La policromía es muy escasa en señales pasionistas. En definitiva, se trata de una composición sencilla en la que pervive el arcaismo propio del gótico popular en este tipo de esculturas.

 

Trono de la Virgen de Lágrimas y Favores: Diseñado por José Miguel Moreno Ruiz, autor de los bordados del palio en hilo de oro sobre terciopelo verde (2004-2008). Lleva orfebrería plateada de Maestrante, a excepción de la crestería que fue cincelada por Alejandro Borrero. Estilo neobarroco.

Trono de Azotes y Columna: Realizado inicialmente para la Cofradía de la Vera Cruz, de Alcalá del Río (Sevilla), presenta labores de talla en madera de nogal con incrustaciones de carey, obra de Rafael Barbero Medina (1948); esculturas académicas de Suso de Marcos y faroles cincelados por Juan Ortiz (1990-91). Estilo neobarroco.

Trono de La Exaltación: Tallado en el año 1972 por Manuel Guzmán Bejarano. Los arbotantes proceden de la Cofradía de la Vera Cruz, de Salteras. Estilo neobarroco.

Trono del Cristo de las Ánimas: Tallado por Antonio Ibáñez y Juan Carlos García Díaz (1996). Estilo neobarroco de líneas rectas.

Trono de la Virgen del Mayor Dolor: Diseñado por Antonio Dubé de Luque, con carpintería de Manuel Caballero Farfán y labores de orfebrería de Manuel de los Ríos (1987). Manto bordado en los años 60 del siglo XX por las Madres Trinitarias, bajo diseño de Juan Bautista Casielles del Nido. Estilo neobarroco.

Flores: Lirios morados (Columna), claveles rojos (Exaltación), claveles burdeos (Ánimas de Ciegos) y claveles blancos (Mayor Dolor).

Hombres de Trono: 120 (Columna) y 160 (Resto).

Observaciones: Hasta la intervención efectuada por el IAPH, el Cristo de Ánimas de Ciegos se hallaba catalogado como obra de Pedro de Zayas, realizada en el año 1649. En septiembre del año 2005, el Cristo de la Vera Cruz procesionó de forma extraordinaria en el trono del Cristo de Ánimas de Ciegos y junto a las imágenes de la Virgen del Mayor Dolor y San Juan Evangelista, recreando la primitiva procesión de la Archicofradía de la Vera Cruz que se mantuvo así hasta el año 1918.

Salida Procesional: Miércoles Santo. El Domingo de Ramos sale la Virgen de Lágrimas y Favores y en la Madrugada del Viernes Santo procesiona el Cristo de la Vera Cruz en Via Crucis a la Santa Iglesia Catedral.

 

 

Fotografías a color cedidas por Alejandro Cerezo,
Rocío Cortés Ramírez y Juan Manuel Miñarro López

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