PONTIFICIA, REAL, ILUSTRE Y VENERABLE ARCHICOFRADÍA
SACRAMENTAL
DE CULTO Y PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA EXPIRACIÓN
Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES CORONADA
Con información de Juan Antonio Sánchez López y Sergio Ramírez González
Templo: Iglesia de San Pedro.
Fundación: Hacia 1700, reorganizada en 1920.
Tronos: Dos.
CRISTO
DE LA EXPIRACIÓN
Autor: Mariano Benlliure Gil.
Cronología: 1940.
Material: Madera de abedul policromada.
Pasaje Evangélico: "Se alían los reyes de la tierra, y los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías. Herodes y Pilato, los judíos y los gentiles se confabularon, de suerte que ellos han cumplido todo lo que en tu poder y tu sabiduría habías predestinado" (Hch 2, 14-36).
Precedentes Procesionales: De 1921 a 1928 procesionó una obra atribuida al escultor granadino Alonso de Mena (siglo XVII), junto con una Magdalena de idéntico origen; de 1929 a 1931, otra imagen realizada en el Taller de Font (Madrid), de escasa calidad artística (la Magdalena se mantuvo); en 1935, tras la destrucción de todas las tallas anteriores, la cofradía encargó un nuevo Crucificado a un escultor anónimo de Madrid, y en 1939, procesiona un crucifijo del escultor mallorquín Miguel Ferrer Tous.
Restauraciones: Estrella Arcos von Haartman (1991). Restauración de limpieza, mantenimiento y conservación.
Análisis Artístico: La imagen es magnífica y presenta notables semejanzas con el Cristo de la Agonía que el mismo autor labrara posteriormente para el Santuario de la Virgen de la Cabeza (Andújar-Jaén). Como era habitual en Benlliure, presenta a un Jesús crucificado por tres clavos que no son metálicos, sino aplicados de forma figurada en la madera, sobrepuestos sobre pies y manos. Los regueros de sangre los presenta muy escasos y se concentran mayormente en la frente y en las extremidades horadadas. Fue concebida por su escultor sin potencias, que luego se añadieron a raiz del estreno del colosal trono labrado por los Talleres de Félix Granda en 1942. El madero, en un principio rectangular, fue también reemplazado por otro de sección cilíndrica y arbórea. Está tallada en madera de abedul, al estilo de las obras de los imagineros italianos, y recubierta con una pátina hecha a base de aceite de almendras dulces, que junto a la opacidad de la policromía es la que le da ese sabor añejo que tiene la obra. El único postizo que presenta el Crucificado es la corona de espinas, que Benlliure labra en metal y reviste de arpillera policromada. En definitiva, una lección escultórica a través de la cual el maestro combinó magistralmente los férreos preceptos del barroco con los nuevos aires impuestos por su propio estilo, al que tampoco eran ajenas las vanguardias del arte sacro que vieron la luz a lo largo del siglo XX.
Preseas: Potencias en plata dorada y amatistas, cinceladas por Manuel Seco Velasco (1955).
VIRGEN DE LOS DOLORES
Autor: Vicente Asensio de la Cerda.
Cronología: Hacia 1775-1783.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Restauraciones: Antonio Eslava Rubio (1978), quien repolicromó el cuello y la zona supraclavicular y labró un nuevo juego de manos extendidas. IAPH (2007-2008), donde eliminaron repintes, restañaron grietas y daños causados en la imagen al vestirla, limpiaron exhaustivamente la policromía, reemplazaron elementos metálicos por espigas de madera y establecieron un nuevo sistema de articulaciones en los brazos
Análisis Artístico: Excelente imagen, atribuida por el historiador malagueño Juan Antonio Sánchez López al hijo de Pedro Asensio de la Cerda, autor de la Virgen de los Dolores del Puente. Si bien esta Dolorosa muestra unos rasgos más maduros y profundamente dolorosos, la obra de Vicente que conserva la Archicofradía de la Expiración se acerca a un modelo más juvenil y transido, de mayor contención en su aflicción. La atribución se justifica de manera rotunda, vista su total similitud con su homónima documentada de Setenil de las Bodegas (Cádiz), destruida en 1936. Esta relación permite incorporar a la producción de Vicente otras Dolorosas tan semejantes a ambas, como la desaparecida Virgen de los Dolores de Frigiliana o la Virgen de la Soledad de la localidad onubense de Isla Cristina. La comparación de la titular mariana de la Expiración con las Dolorosas de Antonio Asensio de la Cerda, tío del autor, nos desvela que, pese al aire de familia y a diferencia de este último -mucho más sutil, preciosista y delicado en el modelado y acabado técnico-, las obras de Vicente apuestan por una potencia escultórica más compacta, especialmente visible en rasgos tan característicos como la robustez de la nariz y el incipiente prognatismo que marca con rotundidad la mandíbula inferior y el mentón.
Preseas: Corona de plata dorada y pedrería, cincelada por Manuel Seco Velasco (1960). Corona en plata dorada, brillantes y oro, de José Jiménez Jiménez (1986).
Trono de Cristo: Espléndida obra realizada entre los años 1939 y 1942 por el Taller de Félix Granda. Para la ejecución de su singular hechura -de planta rectangular y perfiles neorrenacentistas, con remates en forma de arco de medio punto-, se emplearon materiales tan diversos como el bronce, la plata o las maderas de caoba y ébano. Lleva, entre otros ornamentos, relieves del Via Crucis,
una alegoría a los pies del madero que representa el Triunfo de la Cruz sobre
el Mundo, el Pecado y la Carne, y una arqueta de plata con tierra del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza (Andújar-Jaén). Se alumbra con cuatro hachones.
Trono de Virgen: Los bordados del palio y el manto, en hilo de oro sobre terciopelo negro, son una obra maestra del Taller de Esperanza Elena Caro (1953-1955). El manto mide 8 x 4,75 m. La Gloria situada en el centro del techo de palio representa la Asunción de la Virgen y fue realizada en sedas de colores e hilos de plata y oro. La toca de sobremanto fue bordada en hilo de oro sobre malla del mismo metal por Manuel Mendoza (2005). Extraordinario mérito tiene también la orfebrería en alpaca y plata del conjunto, una de las mejores creaciones del orfebre sevillano Manuel Seco Velasco (1946-1955) cuyo diseño se atribuye a Luis Ramos Rosas. Lleva relieves alusivos al Santo Rosario y capillas en plata de ley que acogen las figuras de Santiago Apóstol, la Inmaculada Concepción, la Virgen de Fátima, la Virgen del Carmen y la Virgen de la Victoria. El conjunto, de estilo neobarroco, se alumbra con cuatro arbotantes.
Enseres Destacados: Guiones, tanto el del Cristo como el de la Virgen fueron bordados por el Taller de
Esperanza Elena Caro en hilo de oro sobre terciopelo morado y negro, respectivamente. Ambos llevan placas en plata de ley, cinceladas por Manuel Seco Velasco; Paños de Bocinas, con bordados de las Madres Filipenses en hilo de oro y marfil, según un diseño de Juan Casielles del Nido. La orfebrería, en metal plateado, es de Seco Velasco; Estandarte del Cristo, bordado en hilo de oro sobre terciopelo morado por Salvador Oliver, con trabajos en marfil del
escultor e imaginero Raúl Trillo y diseño de Fernando Prini; Estandarte de la Virgen, bordado en hilo de oro sobre terciopelo negro por Talleres La Trinidad, con placa cincelada en plata de ley por los Hermanos Delgado; Cruz Guía, labrada en plata y carey por
el orfebre sevillano Manuel Seco Velasco, autor también de los faroles de
acompañamiento; Guión Mater Dolorosa, bordado en hilo de oro sobre terciopelo negro por el Taller de Caro. La orfebrería es de Seco Velasco.
Hombres de Trono: 160 (Cristo) y 260 (Virgen).
Flores: El Crucificado suele llevar claveles rojos y la Virgen, claveles, nardos y gladiolos blancos.
Observaciones: Primera cofradía malagueña en disponer de Casa de Hermandad propia (1967). El valenciano Mariano Benlliure fue el artista escogido para realizar al Cristo de entre una terna de escultores en la que figuraban el madrileño Juan Cristóbal Velasco y el castellonense José Ortells. La imagen del Crucificado, Protector Oficial de la Guardia Civil desde el año 2001, llegó a Málaga en una camioneta militar, junto con el Nazareno del Paso, obra también de Benlliure. La Virgen fue distinguida con el rango de la Coronación Canónica en 1986.
Día de Salida: Miércoles Santo.
Fotografías a color de Alejandro Cerezo
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