PONTIFICIA Y REAL COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO YACENTE
Y SIERVOS DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD


 

Templo: Parroquia de San Ildefonso.

Fundación: 1556.

Pasos: Dos.

 

CRISTO YACENTE

Autor: Constantino Unghetti Álamo.

Cronología: 1959.

Material: Madera policromada.

Medidas: 183 cm.

Pasaje Evangélico: "Pilato se maravilló de que hubiera ya muerto. Y llamando a su presencia al centurión le preguntó si había ya muerto. Y cerciorado por el centurión, concedió el cadáver a José. Compró éste una sábana. Bajó de la cruz el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra hasta la boca del sepulcro" (Mc 15, 44-47).

Restauraciones: Juan Abascal Fuentes (1961), quien aplicó nueva policromía a la imagen. En el año 2004, fue intervenida por el escultor cordobés Francisco Romero Zafra, quien volvió a policromarla de nuevo.

Análisis Artístico: Representa a Cristo yacente en el sepulcro siguiendo los dictados del famoso Lienzo de Turín. Jesús, carente de potencias y corona de espinas, se presenta tendido sobre una sábana labrada en la misma pieza escultórica. La composición, plena de un patetismo seco y sin concesiones a la dulzura, remite a los modelos castellanos sobre el tema establecidos por Gregorio Fernández. La lacia cabellera se esparce sobre el lecho y el dolorido rostro muestra signos tanatológicos propios de una muerte violenta, caso de los ojos abiertos, con la apagada mirada dirigida al cielo, y la boca desencajada, a través de la cual se observan claramente los dientes superiores tallados. La apolínea anatomía ofrece un torso minuciosamente modelado, resaltando músculos, huesos y tendones de la caja torácica. El brazo izquierdo reposa sobre el rehundido vientre, mientras que el derecho se desploma fuera del lecho. Las manos se hallan abiertas, con los dedos ligeramente flexionados como consecuencia de haber sido horadadas por las palmas. El sudario es una estrecha banda horizontal que cubre la desnudez del Varón. La pierna derecha se encuentra extendida; en cambio, la derecha aparece levemente flexionada por conservar la rigidez de la postura en el madero. Las recientes carnaciones de Zafra son torturadas y macilentas.

 

VIRGEN DE LA SOLEDAD

Autor: Antonio Bernal Redondo y Francisco Romero Zafra.

Cronología: 2004.

Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.

Análisis Artístico: La imagen es una copia realizada mediante el sacado de puntos de la Virgen primitiva, obra del imaginero Alfredo Muñoz Arcos (1943), cuya mascarilla se hallaba burdamente modelada en yeso policromado. La Dolorosa mantiene la cabeza en posición frontal, con la apenada mirada dirigida al frente. El autor cordobés despliega su personal estilo en la aplicación de las trigueñas carnaciones y en el modelado de los ojos, tallados y policromados en la madera, con finas pestañas de pelo natural en los párpados superiores. Lleva cinco lágrimas de cristal, tres en la mejilla derecha y dos en la izquierda, simbolizando las Cinco Angustias de María. La nariz es recta; la boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores tallados, y la incipiente papada da paso a un cuello de sección tubular, sin anatomizar. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. El candelero es de estructura cónica y base ovalada. En el interior del busto conserva la mascarilla y manos de la efigie labrada por el mencionado Muñoz Arcos.

Preseas: Corona de metal dorado.

 

Flores: Lirios morados (Misterio) y claveles blancos (Palio).

Observaciones: Hasta 1993, la cofradía incluía en su cortejo otros dos pasos: La Piedad, imagen de carácter seriado, y San Juan Evangelista, escultura de vestir labrada por el imaginero sevillano Juan Abascal Fuentes (1969).

Salida Procesional: Viernes Santo.

 

 

Fotografía del Cristo de Joaquín Fernández Reyes

 

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