ANTIGUA, ILUSTRE Y REAL COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO
DE LA CLEMENCIA, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA CAÍDA, SANTA MARÍA
MAGDALENA Y MARÍA SANTÍSIMA DEL MAYOR DOLOR


 

Templo: Parroquia de Santa María Magdalena.

Fundación: 1593, reorganizada en 1945.

Pasos: Tres.

 

JESÚS DE LA CAÍDA

Autor: Emilio Navas-Parejo.

Cronología: 1955-1956.

Material: Madera policromada.

Pasaje Evangélico: "Y cargándose la cruz, salió hacia el lugar llamado "de la calavera", que en hebreo de denomina "gólgota" (Jn 19, 18).

Precedentes Procesionales: Jesús de la Caída, obra en madera y escayola policromadas que fue realizada en 1945 por la escultora valenciana Josefina Cuesta y a la que Rafael Rubio Vernia hizo nuevo cabeza en el año 1950. Actualmente recibe culto en la Parroquia de San Nicolas de Bari de Úbeda.

Restauraciones: Carmen Sánchez Bermúdez (1988), quien realizó una restauración integral que comprendió la nueva policromía, con técnicas reversibles, en aquellas zonas de la talla donde fue necesario, caso de la frente, los pies, la mano derecha o el hombro donde se apoya el madero.

Análisis Artístico: Cristo cae en tierra, camino del Monte Calvario, apoyando las dos rodillas. La imagen de Jesús inclina la cabeza hacia la derecha y proyecta la fatigada mirada al suelo, buscando fuerzas para continuar con su penosa andadura. Presenta peluca de pelo natural y corona de espinas superpuesta, cincelada en metal precioso. El semblante, inspirado en la estética impuesta por los grandes maestros granadinos, posee ojos de cristal, pestañas postizas en la parte superior, afilado perfil y labios entreabiertos que permiten entrever la dentadura tallada. La mano izquierda abraza el travesaño del madero, mientras la derecha se apoya sobre una peña. La imagen, de correcta anatomía y moderados signos cruentos, aparece revestida con túnica de terciopelo morado, cuyo cuello, mangas y cola se hallan bordados en oro. La policromía muestra tonos marfileños, típicos de los inmortales modelos creados por José de Mora. La cruz es de sección cepillada y rectangular.

Preseas: Potencias de plata dorada.

 

CRISTO DE LA CLEMENCIA

Autor: Salvador de Cuéllar.

Cronología: 1593.

Material: Madera de pino policromada.

Medidas: 190 cm.

Pasaje Evangélico: "Jesús, dando una gran voz, dijo: Padre. En tus manos entrego mi espíritu; y diciendo esto expiró" (Lc 23, 46).

Restauraciones: Anónimo (1790), quien le aplicó nueva policromía y eliminó la corona de espinas original, tallada en el mismo bloque craneal. En 1885 fue vuelto a restaurar por manos anónimas, retocándose la policromía. Alfredo Muñoz Arcos (1946), quien retocó cejas y barba con añadidos de yeso, repuso falanges de algunos dedos, colocó un falso nudo de arpillera en el lado derecho del sudario y repintó brazos y piernas. Carmen Bermúdez Sánchez (1988), quien fijó la policromía, consolidó la madera en aquellas zonas donde fue necesario, estucó lagunas y grietas, limpió la obra, eliminó repintes, reintegró lagunas con técnicas visibles y reversibles, encoló la unión de los brazos al cuerpo, separados por movimiento de la madera y la degeneración de las colas originales, y aplicó una capa de protección final.

Análisis Artístico: Representación de Cristo muerto en la cruz que, pese a las numerosas manipulaciones sufridas, presenta detalles de gran interés en su ejecución. La cabeza aparece desplomada hacia la derecha, y el rostro, aún doliente por los tormentos sufridos, muestra los ojos y la boca entreabiertos, nariz alargada, mejillas consumidas y bífida barba modelada a base de estrías. La cabellera, partida al medio, se halla formada por apelmazados mechones adheridos al cráneo, y la corona de espinas, cincelada en plata dorada, es superpuesta. La figura ofrece en su estudio anatómico una monumentalidad y corpulencia que no renuncia a la belleza física, detalle propio de la iconografía del Crucificado en la época del bajo renacimiento andaluz, donde también brillaron con fuerza otros escultores como Jerónimo Hernández, Jacopo Torni o Jerónimo Quijano. El tronco es fornido y ancho, los brazos se extienden alineados con el travesaño del arbóreo madero, las manos tienen los dedos ligeramente flexionados y las esbeltas piernas se superponen, montando el pie derecho sobre el izquierdo. El sudario es un paño policromado en tonos dorados que envuelve las caderas del varón. La policromía enfatiza los efectos sanguíneos en la abierta llaga del costado, las heridas provocadas por los pinchos de la corona, las maltrechas rodillas y el hematoma del hombro izquierdo, provocado por el roce de la carga del pesado leño.  

Preseas: Potencias de plata dorada. 

Figuras Secundarias: Santa María Magdalena, interesante obra de talla completa que se atribuye a Mateo de Medina (finales del siglo XVIII). Maltratada en 1936, la imagen fue restaurada en 1940 por Alfredo Muñoz Arcos, quien recompuso la peana y repolicromó la obra hasta el punto de cambiar su aspecto general. Finalmente, fue restaurada por Carmen Bermúdez Sánchez para eliminar las tensiones y constantes problemas de separaciones de piezas que sufría la peana, eliminó el repolicromado anterior y resanó la obra con el fin de devolverse su aspecto original.

 

VIRGEN DEL MAYOR DOLOR

Autor: Alfredo Muñoz Arcos.

Cronología: 1946.

Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.

Restauraciones: Alfredo Muñoz Arcos (1988), quien retocó la policromía de la imagen. Carmen Bermúdez Sánchez.

Análisis Artístico: Representa a La Virgen acompañada por San Juan Evangelista en la Calle de la Amargura. Es una Dolorosa juvenil, que inclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al mismo lado. Su rostro deja ver un rictus de dolor en su entrecejo, quedando los párpados vencidos por el llanto y los labios temblorosos como consecuencia de los sollozos. Los ojos son de cristal, al igual que las cinco lágrimas que surcan sus mejillas, tres por la izquierda y dos por la derecha. Las pestañas superiores son de pelo natural, la nariz es larga y fina, el mentón queda prominente y el cuello se encuentra contraído por el dolor. La imagen presenta los dientes esculpidos en el interior de la boca, que queda entreabierta. La policromía ha sido aplicada usando tonos cálidos, y las manos se hallan abiertas para llevar el pañuelo y el santo rosario, como suele ser habitual en este tipo de iconos.

Preseas: Corona de plata dorada.

Figuras Secundarias: San Juan Evangelista, anónimo del siglo XVIII. Procede de la Parroquia de San Nicolas de Bari de Úbeda (Jaén) y ha sido restaurado por Carmen Bermúdez Sánchez.

 

Trono del Cristo: Antonio Canales (1963). Estilo neobarroco.

Observaciones: Algunos años, la efigie del Cristo Caído ha realizado estación de penitencia despojada de la túnica de terciopelo con la que es revestida.

Día de Salida: Martes Santo.

 

 

 

Fotografías de Sócrates Aguilar García,
Joaquín Fernández Reyes y Sergio Cabaco

 

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