HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS Y
COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA REDENCIÓN Y
MARÍA SANTÍSIMA DEL DULCE NOMBRE EN SU MAYOR AFLICCIÓN
Templo: Parroquia Cristo Sacerdote (provisionalmente se encuentra en su Oratorio de la Calle Miguel de Unamuno).
Fundación: 2000.
Pasos: Uno.
CRISTO DE LA REDENCIÓN
Autor: Elías Rodríguez Picón.
Cronología: 1999.
Material: Madera de cedro real policromada.
Medidas: 182 cm.
Titular de la Imagen: Cofradía de La Redención.
Precedentes Procesionales: Jesús Nazareno de Saltés, imagen del siglo XVII que el historiador Jaldón identifica con el primitivo titular de la Cofradía de Pasión.
Análisis Artístico: Representa el pasaje del Lagar Místico en el que Jesús, bajo el peso de la viga del lagar representada por la Santa Cruz, derrama su sangre para la Redención del mundo, la cual es recogida por un ángel en un cáliz. El Cristo muestra una soberana testa con cabellera partida a dos aguas y organizada en ensortijados bucles. Las sinuosas guedejas han sido meticulosamente talladas sobre el pabellón auditivo derecho, dejando al descubierto el izquierdo. La barba es bífida y larga, recibiendo idénticos métodos en su gubiado. El bigote, sesgado en su centro, apenas deja ver el labio superior del varón, tallado con gran fineza. El semblante, de sublime belleza varonil, presenta un gesto compungido pero sin incurrir en violentos dramatismos: el entrecejo se pliega en forma de uve entre los marcados arcos superciliares; las cuencas orbitales se hallan muy hundidas, presentando los párpados un excelente y conciso modelado, apreciándose hinchazón parpebral en ambos; la nariz ha sido esculpida resaltando el tabique nasal; los prominentes pómulos se hallan salpicados de gotas de sangre, y la boca, entreabierta, exhibe la lengua y la dentadura perfectamente trabajadas. El conmovedor patetismo de la imagen se refleja en sus pálidas carnaciones, lo que unido a las macilentas mejillas y las profundas ojeras que bordean sus ojos, policromados y orientados hacia el suelo, denotan un gran abatimiento físico. Los signos cruentos han sido causados por la corona de espinas, tallada separadamente de la cabeza, desgarrando la piel de la frente y surcando de vías sanguíneas la totalidad del rostro, hasta apelmazar los rizados mechones de la barba y perderse por el cuello. Oculto bajo las vestiduras, la talla posee un cuerpo de suave modelado muscular, marcando ostensiblemente los tendones y los conductos sanguíneos, muy dilatados por el esfuerzo del madero. Se observan contusiones sangrantes en la espalda como consecuencia del flagelo. Manos y pies exhiben, al igual que el resto de su figura, un vehemente tratado de la estructura ósea, con uñas verazmente talladas y amoratamientos, fruto de los golpes y las caídas sobre los riscos del camino. El dedo meñique de la mano derecha se representa lacerado por uno de los afilados pinchos de la corona. El brazo izquierdo presenta articulaciones en el hombro y el antebrazo; por contra, el derecho sólo presenta articulada su parte inferior, permaneciendo el hombro fijo dada la postura tendida que adopta. El Nazareno, vestido con túnica brocada en oro, camina con elegancia, adelantando la pierna izquierda y procurando no perder el equilibrio ante la forzada postura que adopta al inclinarse hacia el Ángel.
Preseas: Potencias en plata dorada, de Joaquín Ossorio (2000).
Figuras Secundarias: Ángel que recoge la sangre de Jesús, obra de Elías Rodríguez Picón (2003).
VIRGEN DEL DULCE NOMBRE
Autor: Elías Rodríguez Picón.
Cronología: 2000
Material: Madera de cedro real policromada. Imagen de candelero para vestir.
Titular de la Imagen: Cofradía de La Redención.
Precedentes Procesionales: María Santísima del Dulce Nombre, imagen realizada por Lourdes Hernández Peña que actualmente recibe culto privado en el domicilio de unos cofrades.
Análisis Artístico: La imagen, de fresca e idealizada belleza, ladea levemente la cabeza hacia la derecha y eleva la mirada al cielo, en lastimosa súplica hacia el Padre. Los ojos son vítreos y las pestañas, postizas las superiores y pinceladas en los párpados inferiores. Lleva cinco lágrimas de cristal, en alusión a las Cinco Angustias que padeció la Virgen, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. La nariz es aguileña y afilada, y la boca, entreabierta, permite ver la lengua y la dentadura talladas. El mentón, redondeado y prominente, se halla tocado con atractivo hoyuelo. Las manos aparecen entrecruzadas, en actitud de oración, portando el pañuelo y el rosario sobre ambas. El candelero es de estructura cónica y base ovalada. Se halla muy inspirada en obras marianas de la primera etapa de Álvarez Duarte.
Preseas: Corona de plata de ley, de José Guzmán (hacia 1800). Corazón con Siete Puñales, anónimo del siglo XVIII en plata de ley. Media luna en plata de ley, de autor anónimo peruano (siglo XVI).
Paso de Misterio: Se encuentra en fase de realización. Tiene talla de Manuel Caballero Farfán (2003) y se alumbra con cuatro faroles plateados, cincelados por Orfebrería Ramos (2003). Posee cartelas en bronce. Se halla ejecutado en madera de cedro teñida de oscuro. Faldones con bordados de Jesús Rosado Borja (2004), en hilo de oro y sedas de colores sobre damasco burdeos. Estilo neorrenacentista.
Enseres Destacados: Corazón con Siete Puñales: Anónimo (siglo XVIII). Labrado en plata de ley. Estandarte: Anónimo (siglo XVIII). Bordado en hilo de oro sobre terciopelo burdeos. Lleva en su centro un óleo con la imagen de la Dolorosa. Cruz de Guía: Posee apliques de Orfebrería San Juan y pinturas de Sergio Sánchez. Ciriales: Anónimo (siglo XVIII), de madera dorada y estilo barroco. Mantolín de La Magdalena, bordado en hilo de oro sobre terciopelo azul por manos anónimas (siglo XVIII). Mantolín de San Juan Evangelista, bordado en hilo de oro sobre terciopelo rojo por Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1917).
Observaciones: La titular gloriosa de la hermandad, la Virgen de los Desamparados, es una obra original de Enrique Pérez Saavedra que se encuentra hoy muy reformada tras sendas intervenciones de Lourdes Hernández Peña y Elías Rodríguez Picón. La cofradía no lleva música, sino una camerata vocal concertante interpretando motetes y coplas de los siglos XVI al XIX. Posee una reliquia del Santo Lignum Crucis, que es portada por uno de los hermanos nazarenos. El Cristo fue distinguido con la Medalla de Oro de la Autoridad Portuaria de Huelva. Su misterio es el único alegórico de la Semana Santa de Huelva. Actualmente, la Dolorosa no efectúa estación de penitencia; tiene intención de hacerlo, próximamente, bajo palio y acompañada de las efigies de San Juan (2006) y La Magdalena (2005), obras que ha ejecutado también Elías Rodríguez Picón.
Flores: Lirios morados,
cardos, calas, hiedra, rosa y acacias. Todo ello sobre un monte de corcho en el que figura también una calavera.
Día de Salida: Domingo de Ramos.
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