PONTIFICIA Y REAL COFRADÍA Y HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA
DE LA SOLEDAD Y DESCENDIMIENTO DEL SEÑOR


 

Templo: Iglesia del Real Monasterio de San Jerónimo.

Fundación: 1925.

Pasos: Dos.

 

CRISTO YACENTE

Autor: Atribuido a Diego de Aranda.

Cronología: Siglo XVI.

Material: Madera policromada.

Medidas: 179 cm.

Pasaje Evangélico: "Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo amortajaron con lienzos y aromas, según acostumbran los judíos enterrar" (Jn 19, 40).

Análisis Artístico: Popularmente conocido como Señor de la Sábana, el icono se halla representado yacente sobre el lienzo tras ser descendido del madero. La cabeza del Varón, carente de potencias y corona de espinas, aparece reclinada sobre un almohadón de tejido natural. El cabello, peinado al centro, cae hacia atrás en onduladas guedejas que dejan despejados ambos pabellones auditivos, mientras que la barba, corta y rematada en dos finas puntas, ha sido modelada a base de acaracolados mechones. El rostro, consumido y amarillento, obedece al aspecto de facies hipocrática o cadavérica de Cristo, de ahí que muestre los ojos hundidos y los labios desencajados por la violencia de la muerte. Los párpados son gruesos, la nariz afilada y los labios permiten ver la lengua y la dentadura talladas. La vigorosa anatomía se halla notablemente resuelta, con los brazos alineados con el cuerpo y los dedos de las manos ligeramente contraídos debido a la rotura de los nervios por los clavos. Las piernas, semiflexionadas, conservan cierta rigidez de la postura de la cruz. Las carnaciones son ocuras, presentando numerosas heridas provocadas por los flagelos y regueros de sangre tallados en relieve. El escueto sudario, policromado en tonos dorados, cubre la desnudez de Jesús. 

 

VIRGEN DE LA SOLEDAD

Autor: Anónimo granadino.

Cronología: Siglo XVIII.

Material: Madera de pino policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 155 cm.

Restauración: Francisco Marín Cruces (2000-2001).

Análisis Artístico: Magnífica Dolorosa de rasgos maduros y nacaradas carnaciones, cercana a los modelos intimistas e introspectivos del maestro granadino Pedro de Mena. Representa a la Virgen sola tras la Crucifixón de Cristo, con la cabeza inclinada hacia el lado derecho y la ausente mirada proyectada hacia la derecha. El afilado rostro muestra las cejas pinceladas pelo a pelo, los párpados entornados en señal de aflicción, acuosos ojos de cristal, pestañas superiores de pelo natural, nariz alargada, pómulos salientes y boca entreabierta que deja ver los dientes superiores esculpidos en la madera. La sutil expresión de dolor se consigue frunciendo sutilmente el entrecejo y modelando los labios con las comisuras hacia abajo. La imagen lleva cinco lágrimas de cristal que simbolizan las Cinco Angustias padecidas por María, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. Las manos aparecen entrecruzadas, en actitud orante y portando los clavos de Jesús, labrados en plata. Se advierte en la policromía de la talla el suave enrojecimiento de las mejillas y las cuencas orbitales para simular los efectos del prolongado llanto. El candelero es de líneas cónicas y base ovalada.

Preseas: Luce singular corona de plata, cincelada por Enrique Muñoz (1885) y reformada por Manuel de los Ríos (1987), quien hizo la ráfaga.

Figuras Secundarias: Dos angelitos anónimos que flanquean la imagen y portan una especie de estola con los instrumentos de la Pasión.

 

Paso de Virgen: De metal plateado y estilo neobarroco, es original de Rafael Moreno Romera (1972) aunque ha sufrido sucesivas modificaciones con el fin de enriquecerlo y poder ser portado por horquilleros. Las capillas con las imágenes de la Virgen de las Angustias, San Joaquín, Santa Ana, San Jerónimo y Santa Paula fueron labradas por Miguel Ángel Molina Baena (1981). Los candelabros de cola son de Luque (1973) y la candelería pertenece a Aragón y Pineda (1996). La saya y el manto son espléndidas obras de las Madres Jerónimas (1881), bordadas en hilo de oro sobre terciopelo negro.

Costaleros de la Virgen: 32.

Observaciones: Es conocida popularmente como la Cofradía de las Chías por hallarse representados en su cortejo unos personajes vinculados con la Inquisición que recaudaban limosnas para el entierro de los condenados a muerte y solían ataviarse con las chías, unas prendas destinadas a los duelos. La imagen de Jesús recrea durante la procesión el acto del enterramiento y posterior traslado al sepulcro, con la ayuda de siete hermanos que representan a la Virgen, San Juan, las Tres Marías y los Santos Varones. La Virgen procesiona sin palio.

Salida Procesional: Viernes Santo.

 

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