VENERABLE, REAL, MILITAR Y NACIONAL COFRADÍA DE PENITENCIA
DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA PIEDAD Y MARÍA SANTÍSIMA DE LAS LÁGRIMAS
Templo: Iglesia de Santiago.
Fundación: 1731.
Pasos: Dos.
CRISTO DE LA PIEDAD
Autor: Francesco Maria Maggio.
Cronología: 1754.
Precio: 3.580 reales de vellón.
Material: Madera de cedro policromada por Francesco Maria Mortola y Pedro Laboria (1759).
Medidas: 183 cm.
Pasaje Evangélico: ''Y Jesús, habiendo clamado otra vez con voz fuerte, exhaló el espíritu. En aquel punto el velo del Templo se rasgó de arriba a abajo, y se partió en dos. Sobrevino un terremoto, y se hendieron las piedras. Se abrieron los sepulcros. Y muchos cuerpos de los santos que reposaban en ellos resucitaron" (Mt 27, 50-52).
Restauraciones: En 1962, fue intervenido por el escultor onubense Sebastián Santos Rojas, quien consolidó los ensambles de los brazos. José Miguel Sánchez Peña lo restauró en 1984, esculpiendo además un nuevo madero de sección arbórea en madera de pino.
Análisis Artístico: Este magnífico Crucificado, concebido con marcado sentido de la verticalidad, es una de las pocas obras fechadas y documentadas de Maggio y viene a resumir los caracteres propios de su estilo personal y, por ende, del que ofrece buena parte del círculo genovés de imagineros. A pesar de haber sido restaurado poco tiempo después de su ejecución, al no ser la policromía original del agrado de la hermandad, no creemos que su impronta primitiva haya variado tanto vistas las semejanzas con muchos Crucificados que proceden también de la escuela genovesa. El Varón, representado muerto, inclina dulcemente la cabeza hacia la derecha, cayendo un amplio mechón de pelo sobre el hombro y dejando al descubierto la oreja izquierda. La corona de espinas, superpuesta y trenzada con cuerdas, se coloca sobre una cabellera larga y trabajada con gran detalle, mediante finas estrías. El plácido rostro, liberado ya de todo sufrimiento, muestra los ojos y la boca completamente cerrados, nariz larga y afilada, cejas en forma de arco, pómulos huesudos, picudo labio superior y barba que parte separadamente de la patilla y se pierde detrás de la oreja, detalle muy propio del maestro. La composición de Jesús en la Cruz ofrece un gran patetismo, con un recio estudio anatómico, acusada frontalidad y abundancia de heridas y regueros de sangre. Los brazos subrayan los tendones y aparecen alineados con el travesaño, con las manos semicerradas y los dedos flexionados. El tórax, algo hinchado, resalta las costillas mientras el viente muestra una ligera prominencia. El sudario, de gran vuelo, presenta sencillo modelado y se halla formado por un paño anudado al costado derecho de Jesús. Se halla crucificado por tres clavos, montado el pie derecho sobre el izquierdo y con las piernas unidas entre sí. Sobre sus aceitunadas carnaciones quedan señaladas numerosas contusiones en las manos, costado izquierdo, la lacerada espalda, el pómulo izquierdo, frente, rodillas y pies.
Preseas: Potencias de plata dorada.
Figuras Secundarias: La Virgen de Consolación, San Juan y Santa María Magdalena. El Discípulo Amado es obra del imaginero sevillano Francisco Buiza Fernández y mide 170 cm. La Magdalena fue tallada también por Buiza (1959) en madera de pino de Flandes. Mide 147 cm y costó 8.500 pesetas.
NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN
Autor: Luis Enrique González Rey.
Cronología: 1997.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Análisis Artístico: La Dolorosa, concebida con gran dramatismo, representa a la Virgen en el Monte Calvario, situada a los pies del madero donde se halla crucificado Jesús. El escultor gaditano ofrece su personal interpretación del Stabat Mater, repetida años después con mayor madurez de rasgos para la Cofradía de las Siete Palabras. La Virgen eleva la cabeza y dirige la mirada hacia el rostro inerte del Hijo. Sus manos aparecen entrecruzadas, en actitud orante, siguiendo los cánones de la escuela genovesa. El rostro, desencajado por el dolor, muestra los ojos y la boca muy abiertos, nariz recta y fina, ceño levemente fruncido, ambas coronas dentarias esculpidas en la madera y redondeado mentón. Como elementos postizos lleva ojos de cristal, pestañas postizas en los párpados superiores y lágrimas de cristal que corren por sus mejillas. La musculatura del cuello adopta una contracción algo artificiosa, siguiendo el deseo del autor de subrayar la forzada postura de María. Las carnaciones son sonrosadas, con notables enrojecimientos en los pómulos y en las cuencas orbitales como consecuencia del llanto. Al ser imagen de vestir, posee un candelero interno de sección cónica y base ovalada.
Preseas: Corona de plata.
VIRGEN DE LAS LÁGRIMAS
Autor: Francisco Buiza Fernández.
Cronología: 1959.
Precio: 10.000 pesetas.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 165 cm.
Precedentes Procesionales: Dolorosa, obra del genovés Domenico Maria Giscardi que actualmente recibe culto en un templo jesuita de Paraguay.
Análisis Artístico: Frente a la dramática composición de la imagen anterior, este simulacro opta por mostrar al espectador una concepción serena e idealizada de María. La Virgen, absorta en su aflicción, inclina ligeramente la cabeza y mantiene la mirada cabizbaja y ausente. Los párpados, vencidos por la angustia, dan paso a unos ojos vítreos y enmarcados por pestañas postizas en su parte superior, siendo finamente pinceladas las inferiores. Lleva cinco lágrimas de cristal, tres en la mejilla izquierda y dos en la derecha. El pérfil es clásico, los pómulos lozanos y la boca se halla entreabierta y dialogante, permitiendo ver la lengua proyectada hacia adelante y la dentadura labrada en la madera. Las cejas aparecen dibujadas en forma de arco, sin apenas fruncir el entrecejo, continuando el autor en la línea introspectiva con la que ha sido realizada la efigie. El cuello presenta un suave modelado de músculos y tendones. Las manos, extendidas, portan un pañuelo en la izquierda y el santo rosario en la derecha.
Preseas: Corona de plata dorada.
Observaciones: Hasta el año 1997, la Dolorosa de las Lágrimas procesionaba en el paso de misterio a los pies del Crucificado. Son también titulares de la cofradía las imágenes del Cristo de la Humillación, talla de estilo roldanesco que ha sido restaurada por el imaginero sevillana Ángel Rengel, y la Virgen del Poder Divino, obra de escuela genovesa del XVIII restaurada por Luis Enrique González Rey.
Salida Procesional: Martes Santo.
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