VENERABLE, REAL Y DEVOTA COFRADÍA DE PENITENCIA DE NUESTRO PADRE
JESÚS DE LOS AFLIGIDOS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DESCONSUELOS


 

Templo: Parroquia de San Lorenzo Mártir.

Fundación: 1726.

Pasos: Uno.

 

JESÚS DE LOS AFLIGIDOS

Autor: Peter Relingh.

Cronología: 1726.

Precio: 186 pesos, incluyendo la hechura de la Virgen.

Material: Madera de cedro del Segura policromada.

Pasaje Evangélico: "Y cuando le sacaban, echaron mano de un tal Simón cirenense, que volvía del campo y le impusieron cargara con la cruz, detrás de Jesús" (Lc 23, 26).

Restauraciones: José Aguado (1922). José Miguel Sánchez Peña (1990).

Análisis Artístico: El tema de Jesús con la cruz a cuestas alcanzó una gran expansión en la época barroca debido en gran parte al desarrollo de la escultura procesional. En el presente caso hablamos de una magnífica efigie del escultor Peter Rheling o Sterling que representa el Encuentro de Cristo con la Virgen en la Calle de la Amargura. Jesús aparece poco doblegado por el peso del madero, ladeando la cabeza hacia la derecha en actitud de dirigir su mirada hacia el rostro de la Madre. Posee larga peluca de pelo natural que, al moverse durante la procesión, acentua el naturalismo de la talla. La corona de espinas, cincelada en plata dorada, es superpuesta. La escultura es de talla completa y brazos articulados, aunque sólo se hallan pulimentadas la cabeza, las manos y las piernas. Como suele suceder con estas obras de carácter devocional, recibe culto revestido con túnica de terciopelo morado, bordada en oro. El autor, de orígenes flamencos, ha concebido un rostro recio, de esmerado acabado y gran viveza expresiva, que no renuncia a un dulcificado rictus de dolor para provocar la compasión del espectador. Los ojos son de cristal y las pestañas, postizas las superiores y finamente pinceladas las del párpado inferior. La nariz es recta, las mejillas se muestran demacradas y la boca, abierta y dialogante con la figura materna, muestra claramente la lengua y la dentadura perfectamente talladas. La barba, bífida y larga, ha sido trabajada mediante torneados bucles. La mano izquierda del Varón abraza el travesaño del madero mientras el brazo derecho rodea con ternura la espalda de María. Las carnaciones son aceitunadas, recreándose de forma especial en las contusiones y los regueros de sangre. El madero que porta el Redentor sobre su hombro izquierdo es de sección cilíndrica y arbórea.

Preseas: Potencias de plata dorada.

Figuras Secundarias: La Virgen de los Desconsuelos; San Juan Evangelista, realizado en 1992 por Francisco Javier Navarro Moragas y restaurado en 2007 por Luis González Rey; Simón el Cirineo, obra de escuela gaditano-genovesa, restaurada por González Rey (2007); Santa María Magdalena y La Verónica, tallas genovesas anteriores a 1768, muy reformadas por Miguel Láinez Capote en los años 30, siendo La Magdalena restaurada por Sánchez Peña (1990), quien la encarnó de nuevo, y nuevamente intervenida junto a La Verónica por González Rey (2007). 

 

VIRGEN DE LOS DESCONSUELOS

Autor: Peter Relingh.

Cronología: 1726.

Material: Madera de cedro del Segura policromada.

Restauraciones: Antonio Castillo Lastrucci (1962), quien retocó levemente los pómulos y colocó nuevos ojos de cristal. José Miguel Sánchez Peña (1990).

Análisis Artístico: La obra que nos ocupa representa a una Mater Dolorosa de rasgos maduros, acordes con la edad real de la Virgen, formando un conmovedor simulacro junto a la talla del Nazareno. El conjunto recuerda la piadosa escena figurada en el lienzo El Encuentro en el Camino del Calvario, del sevillano Bartolomé Esteban Murillo. En este caso, María eleva la cabeza hacia el lado derecho y dirige la suplicante mirada hacia el cielo, clamando fuerzas para el Hijo en su penosa andadura. A pesar de lo forzado de la postura, el cuello se muestra suavemente anatomizado. La imagen posee un rostro ovalado y enmarcado por peluca de pelo natural, con los ojos de cristal y las pestañas, postizas en la parte superior y policromadas en la madera las inferiores. La nariz es recta, los pómulos aparecen encendidos por el llanto y la boca, desencajada por los lamentos, permite ver la dentadura tallada. Tres lágrimas de cristal corren por sus mejillas, dos por la izquierda y una por la derecha. Al ser ambas del mismo escultor, ofrece una fisonomía similar a la talla del Nazareno. El candelero interno, como corresponde a las Dolorosas de vestir, es de sección cónica y base ovalada. Las manos aparecen entrecruzadas, en actitud orante.

Preseas: Corona de metal dorado, cincelada por el orfebre sevillano Manuel Seco Velasco (1942). Diadema, obra de Antonio Rodríguez Suárez (2008).

 

Paso de Misterio: Interesantes andas talladas en estilo neobarroco por José García Roldán (1939). El dorado corrió a cargo de Antonio González. Se alumbra con candelabros de guardabrisas, labrados por Prado López. 

Salida Procesional: Jueves Santo.

 

 

Fotografías a color de los titulares cedidas por Luis Real Guerrero

 

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