EL IMAGINERO MANUEL PINEDA CALDERÓN
EN EL 100º ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO (II)

Jesús Abades y Sergio Cabaco


 

 

 

A diferencia de la Virgen de los Dolores, de Valverde del Camino (Huelva), la obra que analizaremos a continuación responde a las características habituales del escultor alcalareño a la hora de modelar sus Dolorosas.

Se trata de la Virgen de la Amargura, imagen muy venerada en el municipio gaditano de La Línea de la Concepción. El prolífico imaginero la talló en el año 1956 para la cofradía del mismo nombre cuya estación de penitencia tiene lugar en la tarde-noche del Viernes Santo.

Hablamos de una Dolorosa de candelero para vestir, la tercera en orden cronológico de las cinco que Manuel Pineda Calderón labró para la provincia de Cádiz. Las otras cuatro son la Virgen de las Lágrimas, de Sanlúcar de Barrameda (1947); la Virgen de la Soledad (1950) y la Virgen de la Amargura (1957), ambas para Conil de la Frontera, y la Virgen de la Caridad (1962), titular de la Cofradía de las Penas que procesiona en la jornada del Domingo de Ramos de la capital gaditana, aunque ésta última ha perdido sus rasgos originales debido a una profunda remodelación efectuada en el año 1984 por el sevillano Luis Álvarez Duarte.

Los grafismos de la talla muestran estrechas conexiones con otras imágenes pasionistas del autor, especialmente con la Virgen de la Amargura (1953), de Dos Hermanas (Sevilla), fruto de la remodelación sobre una escultura más antigua y considerada como una de las mejores obras marianas dentro de su producción. Al igual que la Dolorosa nazarena, la Virgen de Sanlúcar presenta un semblante juvenil, rostro de perfiles redondeados y mesurado dolor.

La cabeza de la Señora aparece inclinada hacia la derecha, lo que unido al ceño levemente fruncido y los labios modelados con las comisuras hacia abajo, refleja la aflicción que la embarga. Las cejas, como suele ser habitual, son largas y su inicio se extiende hacia el entrecejo; los párpados, abultados por el llanto, dan paso a unos ojos de cristal, de iris castaño, que quedan enmarcados en su parte superior por pestañas postizas; la nariz es recta y fina, y la boca entreabierta deja ver en su interior los dientes superiores esculpidos en la madera.

El dolor se muestra también a través de las seis lágrimas de cristal que corren por las carnosas mejillas. Igualmente habituales en las maneras de Pineda Calderón son el agudo mentón, centrado por sutil hoyuelo, y el cuello ancho y anatomizado en su zona inferior. Las manos se hallan extendidas, con los dedos largos y separados; en la izquierda porta un rosario mientras la derecha lleva el pañuelo, símbolo de la piedad que el pueblo le tributa. Aunque no sea visible por los ropajes naturales con los que es revestida, la efigie posee una cabellera tallada y peinada al centro.

Como hemos apuntado anteriormente, es titular de la Hermandad del Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Amargura, de Sanlúcar de Barrameda, que cumple en este año su Cincuenta Aniversario fundacional y viene celebrándolo con una serie de actos -entre ellos, una muestra de arte sacro de la que informábamos el pasado mes de Marzo-, los cuales culminarán con la salida extraordinaria de la popular Dolorosa el próximo mes de Septiembre.

 

 

 

Fotografías de Paco Guerrero y Alfredo Sánchez Toro

 

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