LA IGLESIA RUPESTRE DE BOBASTRO EN ARDALES (MÁLAGA)

19/02/2020


 

 
 
 
 
Panorámicas desde la cara oeste del conjunto

 

El paraje de las Mesas de Villaverde, en Ardales (Málaga), ha conservado los restos arqueológicos de Bobastro, la ciudad de los mozárabes durante los siglos IX y X. Este lugar fue un gran recinto amurallado, el refugio principal de Umar Ibn Hafsún y sus seguidores durante medio siglo, un lugar estratégico en la montaña malagueña y el cuartel general de la ofensiva rebelde contra el emirato cordobés.

Dentro de la arquitectura mozárabe existió una tradición que vinculaba sus construcciones litúrgicas con cuevas eremíticas o rupestres. En este caso, el monasterio de Bobastro se relacionó con un promontorio de areniscas que sirvió como base para el enorme trabajo de excavación y labra de la iglesia.

En su entorno, se edificó una estructura de hábitat que presentaba un gran cuadrángulo cuyo centro estaba ocupado por un patio en el que se excavó un aljibe. Tres de las alas estaban ocupadas por las estancias y la cuarta por la propia iglesia. Es muy probable que estas edificaciones se cubriesen con tejado a una sola agua, favoreciendo el llenado del aljibe en los días de lluvia.

Además de los sillares y las improntas de las estancias semiexcavadas se han conservado dos grandes silos rectangulares que servirían para conservar el grano. Los restos de una torre junto a los pies de la iglesia conferirían al lugar un aspecto fortificado, carente de elementos decorativos al exterior.

 

 
     
     
Vistas desde la nave del centro. Restos del ábside central y pilares del muro derecho

 

Nacido en los montes de Málaga, Umar Ibn Hafsún era descendiente de una antigua familia visigoda (hay un abuelo o bisabuelo suyo que se llamaba Alfonsus). En su juventud, Umar fue militar al servicio del emirato cordobés, pero una reyerta que culminó con una muerte le colocó fuera de la ley, teniendo que huir al norte de África, donde vivía su tío. De allí Umar volverá tras su encuentro con una especie de "santón", que le predice que será rey, para iniciar una revuelta en el año 878.

Umar Ibn Hafsún consiguió el apoyo de muchos habitantes de la montaña malagueña, descontentos por la fuerte presión (incluyendo la fiscal) que el estado cordobés estaba ejerciendo en estas tierras, sin respetar los pactos firmados tras la conquista. Umar coloca su cuartel general en estas montañas de Bobastro y desde aquí se apodera de las fortalezas de Ardales y Álora, pero el emirato le captura en el año 883 y, paradójicamente, le devuelve como oficial en el ejército cordobés.

Umar, después de formar parte del ejército cordobés, lo abandona y vuelve a Bobastro en el año 885. Conquista Auta y Comares en la Axarquía, Mijas en la costa y Archidona en Antequera. Apoya también a los rebeldes de Alhama de Granada en su lucha contra el nuevo emir al-Mundir, aunque éste se apodera de Archidona, iniciando una ofensiva contra Bobastro que siguió el posterior gobierno del emir Abd Allah.

De nuevo el estado cordobés lo integra en su política y lo nombra gobernador de la Kura de Rayya (la provincia de Málaga) en el año 888. Pero Umar no respeta los compromisos y vuelve a las montañas, convirtiéndose en el cabecilla principal de los rebeldes y fortificando la montaña de Bobastro. Sus alianzas y ataques le convierten en un temido guerrero. Muchos se refugian detrás de sus murallas porque la presión del estado de Córdoba no frenará hasta la toma definitiva de esta ciudad, aunque ello costará más de 20 años.

 

 
     
     
Detalles de los arcos de herradura conservados desde la nave central

 

En el año 885, Umar Ibn Hafsún se hace fuerte en Bobastro. Reinició la revuelta contando con los apoyos de muchas fortalezas malagueñas, desde Mijas a Comares o Archidona, desde la Axarquía a la Serranía. Además, mantuvo ciertas posiciones de influencia en fortalezas del valle del Genil o en la vega de Granada.

Una vez organizadas las alianzas, Umar preparó la toma por la fuerza de los núcleos del valle del Guadalquivir, incluyendo las poblaciones de Jaén, Écija, Osuna, Estepa, etcétera. A partir del año 889, intensifica la dureza de sus incursiones en aquellas plazas que se le resisten, como en Baena o en Priego de Córdoba, donde se comporta matando y saqueando a las poblaciones. Acciones que atemorizan a los pobladores del entorno de Córdoba. Estas ofensivas le reportan más alianzas, como la de Sevilla, a la que hay que sumar las de las tribus bereberes de la Serranía, destacando el apoyo de los Banu Jali que vivían en la actual Cañete la Real.

A finales del siglo IX eran frecuentes los desórdenes sociales en el emirato cordobés, muchos encabezados por rebeldes como Umar que pertenecían a castas de origen hispano-visigodo, de una forma u otra relacionados con el cristianismo. Estos personajes solían controlar un territorio a través de privilegios y poderes heredados.

Cuando Umar aglutina el descontento generalizado de numerosos rebeldes locales y lanza desde estas sierras una ofensiva desafiante contra el ejército Omeya, se inicia una larga etapa de convulsión (880-928 d.C.) que tuvo su cuartel general en esta montaña de Bobastro, cuya orografía de grandes barrancos sobre el río Guadalhorce, junto al desfiladero de los Gaitanes, era inexpugnable y casi podríamos decir que pertenecía exclusivamente a los rebeldes que conocían bien los senderos y caminos de las montañas. Una lucha de casi medio siglo de duración que convirtió este nido de águilas en una ciudad cristiana dentro del estado islámico.

 

 
 
Los arcos de herradura desde la nave derecha, más alta que las otras dos

 

Umar Ibn Hafsún, con la ayuda de una importante red de aliados, se fortifica en Bobastro, construyendo un alcázar, numerosas murallas defensivas e iglesias. Los habitantes de esta ciudad rebelde se desparramaron por los acantilados, edificando y excavando casas y cuevas. En muchas de esas casas trogloditas se extraían sillares de areniscas que se incorporaban a las defensas militares. Los restos de murallas que hoy vemos están construidos con estas aportaciones de los refugiados y residentes en Bobastro.

La población pudo llegar a más de 1.500 refugiados en los momentos de máxima tensión. Sus escasas fuentes obligaron a planificar muy bien el acopio del agua, que era conservada en aljibes excavados en la roca y acarreada desde los ríos y arroyos en grandes jarras. El conocimiento de estos barrancos por parte de la población ayudaba mucho a sobrevivir en esta fortaleza natural.

En Bobastro, según las crónicas, Umar construyó varias iglesias: una junto al alcázar, en la zona más alta de la ciudad, vinculada al cuartel general de la revuelta, y otra en un entorno periurbano, en la cara oeste de la montaña, relacionada con la comunidad religiosa protegida por Umar. Ambas iglesias poseyeron proporciones similares, pero la del alcázar estaba construida con sillares, mientras que ésta se excavó en la roca. Además, la iglesia rupestre formaba parte de un recinto cuadrangular que albergaba a los monjes. Un convento ejecutado por y para la comunidad religiosa.

No sería improbable que la ciudad de los mozárabes conservase alguna iglesia más. De hecho, junto al desfiladero de los Gaitanes, se encuentra la Ermita de Villaverde, edificada sobre un recinto que incluía una necrópolis mozárabe. La investigación arqueológica prevista para este importante yacimiento medieval aportará a la Historia datos fiables sobre este patrimonio mozárabe.

 

 
     
     
Vistas desde la nave derecha. Restos del ábside derecho y uno de los arcos de herradura

 

La iglesia rupestre es una gigantesca obra escultórica que los canteros afrontaron con un plano muy detallado que especificaba medidas, contrafuertes y elementos decorativos. Donde faltó roca se completaría con muros de ladrillo y mampostería, se cubrió con vigas de madera y con una cubierta de teja a dos aguas.

La planta de la iglesia es basilical, conformando un rectángulo perfecto de 9 x 18 metros, con tres naves, una de ellas a mayor altura. El crucero lo conforman tres estancias que, por una serie de vanos, permitían el acceso a las naves o a los ábsides. Estos ábsides son tres: el central de planta de herradura, aunque culmina en un cuadrado, y los dos laterales cuadrangulares. La nave lateral izquierda poseía dos puertas que daban al patio y una pequeña cripta a los pies. Los elementos decorativos eran arcos de herradura, como los que se han conservado en el muro que separa la nave central de la lateral derecha más alta. Su aspecto exterior sería el de un edificio sencillo. Un cubo alzado sobre la roca a modo de prolongación de la misma.

La arquitectura de las iglesias de Bobastro tiene su antecedente en las basílicas hispano-visigodas y en las paleocristianas. Es lógico que Umar Ibn Hafsún quisiera legitimar su decisión en la tradición, aprovechando una comunidad eremítica que formaría parte del sustrato poblacional de estas montañas. Sin embargo, la verdadera afrenta al estado cordobés estuvo en el nombramiento como obispo de estas iglesias de Yafar Ibn Maqsim, algo que ocurre en el año 916, cuando ambas construcciones ya están funcionando.

Se sabe que el emir Abd al Rahman III visitó el lugar cuando conquistó Bobastro a los hijos de Umar en el año 928, desterrando a sus habitantes, destruyendo casas y, sobre todo, las iglesias que el rebelde había construido en contra de la ley en unas montañas que protagonizaron, desde el año 880, el inicio de la rebelión de los mozárabes. Hasta la muerte de Umar en el año 1917, ésta y no otra fue la auténtica ciudad de los mozárabes.

 

 
     
     
Vista de la nave izquierda
 
Única cruz que vemos en el templo

 

La base económica de los habitantes de Bobastro debió ser el saqueo y el apoyo indirecto de una población rural dispersa en el territorio que rodeaba la confluencia de los valles y el desfiladero de los Gaitanes. En las llamadas Mesas de Villaverde-Bobastro se estableció una economía de subsistencia y las normas internas serían muy fuertes. Umar Ibn Hafsún y sus militares establecerían un sistema de rentas a sus refugiados (Bobastro), a sus protegidos (población rural) y a sus aliados (otros pueblos y fortalezas).

Los refugiados tenían que aportar sillares, y cada edificio mantenía abierta una cantera. Los eremitas que vivían en este recinto extrajeron sillares para construir un aljibe y conservaban en uso una cantera para extraer sillares con las dimensiones de los utilizados en la construcción de la fortaleza. Por tanto, del tributo de la protección no se libraban ni la comunidad religiosa que disponía de un recinto extramuros de la ciudad.

Durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI, el yacimiento arqueológico medieval de los rebeldes mozárabes conocido como Bobastro, situado en las Mesas de Villaverde en Ardales, se ha visto favorecido con varias investigaciones que han visto la luz en forma de libros o artículos y que redundan en la importancia de este conjunto arqueológico clave para entender la Edad Media de España.

Cuatro son los expertos a destacar: Cayetano de Mergelina, Manuel Acién, Rafael Puertas y Virgilio Martínez. Los aportes científicos, aunque realizados desde enfoques diferentes, refuerzan la gran importancia del yacimiento y del contexto histórico de la revuelta mozárabe encabezada por Umar. Otros autores han indagado en la figura del rebelde medieval desde obras generales, pero el esfuerzo realizado por los medievalistas citados supera el mero análisis académico, convirtiendo este yacimiento en una pieza clave de sus investigaciones.

 

 
 
 
 
Vista lateral y trasera del templo en la que se aprecia la roca donde fue excavado

 

FUENTES

DE MERGELINA Y LUNA, Cayetano. "De arquitectura mozárabe: La iglesia rupestre de Bobastro", artículo publicado en Archivo español de arte y arqueología, tomo 1, nº 2, Madrid, Centro de Estudios Históricos y Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, 1925.

PUERTAS TRICAS, Rafael. "San Millán de Suso y la iglesia mozárabe de Bobastro", artículo publicado en Los monasterios de San Millán de la Cogolla: VI Jornadas de arte y patrimonio regional (San Millán de la Cogolla; 6, 7 y 8 de noviembre de 1998), Gobierno de la Rioja, Centro de Estudios Riojanos, 2000.

MARTÍNEZ ENAMORADO, Virgilio. "Bobastro (Ardales, Málaga): una madina para un "rebelde", artículo publicado en Qurtuba: Estudios andalusíes, nº 2, Universidad de Córdoba, 1997.

 

 
 
Hipotética reconstrucción del templo en la publicación de Rafael Puertas

 

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