LA OBRA DE FRANCISCO PACHECO EN COLOMBIA (I)

Jesús Andrés Aponte Pareja (01/06/2014)


 

 
 
San Juan Bautista. Detalle del rostro y firma del autor
 
 

 

Introducción

Al igual que ocurrió con muchos escultores asentados en Sevilla, un buen número de pintores que tenían su taller en la ciudad andaluza participarían de la gran demanda de objetos de culto por parte de las poblaciones de las colonias americanas antes de la formación de las escuelas artísticas del continente.

No obstante, a diferencia de la escultura, de la que relativamente se conservan numerosas piezas, son pocas las obras pictóricas de ese periodo con las que podemos contar. Seguramente el material con que fueron realizadas, mucho más frágil que el de una escultura de madera, o la facilidad a la hora de poder trasladarlas o removerlas, hayan influido en gran medida en esta situación. Sin embargo, los registros documentales hablan de un profuso comercio entre Sevilla y América en lo que respecta a las obras pictóricas.

Uno de los pintores afincados en Sevilla que más se benefició de este comercio fue sin duda Francisco Pacheco, reconocido artista e intelectual en torno al que gira gran parte la actividad artística hispalense durante los años finales del siglo XVI. Nacido en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el año 1564, Pacheco se forma como pintor en Sevilla al lado del pintor Luis Fernández, desarrollando un estilo manierista con influencias flamencas e italianas con pocos avances hacia el naturalismo. Su erudición y grandes conocimientos de teología, adquiridos en gran parte durante su estadía en la casa de su tío de igual nombre, lo llevarían a ocupar cargos relevantes como el de censor de pinturas sagradas y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición.

No obstante fuese uno de los pintores más solicitados de Sevilla durante los primeros años del siglo XVII, es considerado Francisco Pacheco como un pintor más bien modesto y de discreta calidad en sus obras, siendo su gran contribución al arte español su desempeño como tratadista y estudioso de la iconografía religiosa, con lo cual pudo influenciar a gran parte de los pintores del llamado Siglo de Oro español, entre los que se encontraría su alumno más avezado, y tal vez el mejor pintor español de su época, el sevillano Diego Velázquez, quien además se casaría con su hija Juana.

No es de extrañar, por tanto, que el influyente Pacheco enviase obras a las colonias de ultramar. Se cree que algunas de sus pinturas llegaron a la opulenta capital del virreinato del Perú. Según el religioso Vázquez de Espinosa, el claustro principal del convento de Santo Domingo de Lima estaba decorado con pinturas alusivas a la vida de Santo Domingo de Guzmán debidas a la mano de Francisco Pacheco y del pintor italiano Mateo Pérez de Alesio. De hecho, todavía se pueden observar en el citado cenobio algunas pinturas que evidencian proceder del estilo manierista en el que se movieron Pacheco y Alesio; a quienes son atribuidas, con bastante polémica, algunas de estas telas.

Lima fue golpeada en 1604 por un fuerte terremoto que dejó en ruinas el convento dominico que existía en la ciudad, por lo que cuatro años después Miguel de Aguirre, procurador de la orden dominica en el Perú en la propia Sevilla, acuerda con los pintores Miguel Guelles y Domingo Corro la hechura de 41 lienzos para el convento dominico limeño, documento que ha dado pie a algunos historiadores peruanos a creer que las pinturas de Alesio y Pacheco hayan sido cambiadas por el nuevo encargo.

No obstante, los investigadores bolivianos teresa Gisbert y José de Mesa, consideran que los cuadros que representan a Simón de Monfort vestido de blanco y hablando con varios clérigos, la aparición de San Pedro y San Pablo a Santo Domingo y la oración de Reginaldo de Orleans son atribuibles a Pacheco.

 

 
     
     
San Juan Bautista
 
San Andrés

 

San Juan Bautista, San Andrés y Dios Padre

Al modesto reino de La Nueva Granada realizó Francisco Pacheco algunos de sus envíos. En la iglesia de las Nieves de Bogotá se encuentras dos tablas suyas. Representan a San Juan Bautista -obra firmada por su autor- y a San Andrés. Ambos santos se hallan de pie y rodeados de un idealizado paisaje, concebidos con esa sensación escultórica propias de un pintor especializado en policromar imágenes.

Estas obras formaron parte de un antiguo retablo del que, al parecer, se conoce alguna fotografía antes de ser desmembrado. Fechadas en la década de 1590, y actualmente en muy mal estado de conservación, se enmarcan en composiciones sobrias, formas rígidas y poco expresivas características de Francisco Pacheco. Presentan desprendimientos de su capa pictórica, abrasiones y ennegrecimiento del barniz. Además, están en sitio de difícil contemplación e inseguro para su conservación.

En el interior de la casa parroquial de la misma iglesia hemos encontrado una muy deteriorada pintura de igual forma sobre tabla que representa a Dios Padre, en la que creemos ver la mano de Pacheco. Evidentemente muestra muchos de los grafismos del pintor sanluqueño, como los característicos mechones que como movidos por el viento se desprenden de su cabellera los cuales son casi un sello del artista. Es muy probable que esta obra hiciese parte del antiguo retablo en el que se localizaban las tablas de San Juan Bautista y San Andrés, o simplemente se deba a un nuevo envió del pintor al territorio neogranadino.

De 1614 es el envío documentado por parte de Pacheco al puerto de Cartagena, consistente en la significativa cifra de 25 lienzos realizados en los años en que se encontraba el joven Diego Velázquez en su taller y de los cuales no se tienen noticias del fin que tuvieron. No obstante, la noticia de este envío y la firma en una de las anteriores tablas son suficientes para describir la cercana relación el pintor gaditano con este territorio.

 

 
     
     
San Felipe. Conjunto y detalle del rostro
     
     
 
     
     
San Simón Zelotes. Conjunto y detalle del rostro

 

En lo que fuera el antiguo convento de la concepción de Bogotá, hoy en día ocupado por la congregación de frailes capuchinos, hemos encontrado dos grandes lienzos que representan a San Felipe y San Simón Zelotes que, en muchos de sus grafismos y en la composición de enérgico claroscuro con duros contrastes de luces y sombras, además de las formas concretas y escultóricas, el colorido, el paisaje de fondo y los característicos mechones que se desprenden de sus cabelleras, rezuman muy cercanas las maneras de Pacheco.

Es de resaltar en estas dos pinturas el tratamiento de los rostros, bien dibujados en sus detalles, de suave expresión y profundidad psicológica, como lo hiciera Pacheco en muchos de los retratos que componen su Libro de la descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones, realizado entre 1599 y 1637.

Las pinturas del antiguo convento de la Concepción que acabamos de describir están consideradas en el archivo del ministerio de Cultura de Colombia como anónimas del siglo XVIII; no obstante, las consideramos de principios del siglo XVII. Estas pinturas, al igual que la tabla de Dios Padre de la iglesia de las Nieves, habían permanecido inéditas y ocultas al público hasta ahora que las damos a conocer en La Hornacina.

Consideramos también que dichas pinturas deben ser estudiadas mucho más a fondo, pues es probable, por las razones que acabamos de plantear, que pertenezcan al taller de Francisco Pacheco y provengan de alguno de sus envíos, al igual que otras pinturas conservadas en Colombia que aún no hemos podido fotografiar, pero que esperamos dar a conocer en futuros escritos.

De igual forma resta por esclarecer el grado de incidencia que dejaron las obras enviadas por Pacheco en la naciente pintura colonial neogranadina. Obras de un pintor que, como hemos señalado al principio del artículo, influyó en gran medida en la estética de la escuela sevillana de pintura.

 


 

BIBLIOGRAFÍA

DE MESA, José y GISBERT, Teresa: El pintor Francisco Pacheco en Sudamérica, publicación "Arte y Arqueología", nº 2, La Paz, 1972; "El manierismo en los Andes", en Memoria del III Encuentro sobre el Barroco, Unión Latina, La Paz, Bolivia, 2005.

HERRERA GARCIA, Francisco Javier y GILA MEDINA, Lázaro: "El retablo escultórico del siglo XVII en la Nueva Granada (Colombia). Aproximación a las obras, modelos y artífices", pp. 301-368, en La consolidación del Barroco en la escultura andaluza e hispanoamericana, Universidad de Granada, 2013.

 

     
     
Dios Padre
     
     
 
     
     
Dios Padre. Detalle del rostro
 
San Simón Zelotes. Detalle del rostro

 

Nota del autor: mi agradecimiento al Rvdo. Padre Edison Sahamuel, delegado para el Patrimonio de la Arquidiócesis de Bogotá y gran interesado por los temas artísticos del periodo colonial, al Rvdo. Monseñor Gabriel Londoño, párroco de la Iglesia de Las Nieves de Bogotá, y a Fray Evaristo Acosta Maestre, Provincial de los Capuchinos en Colombia, por la gran colaboración prestada en la realización de este escrito.

 

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