PIEZAS RESTAURADAS DEL PATRIMONIO DE LAS NIEVES (SANTA CRUZ DE LA PALMA)

José Guillermo Rodríguez Escudero (17/06/2015)


 

 

Introducción

Juan Pinto de Guisla, Beneficiado de El Salvador, informaba en sus célebres crónicas sobre la gran falta de lluvia que sufría La Palma en 1676, "el invierno más seco de la década" que había traído el hambre y la muerte a los campos y a la ciudad. Se encontraba de visita pastoral en La Palma, al recaudo de las amenazas de los piratas, el obispo de Canarias Bartolomé García Jiménez (1618-1690), quien "informado de la gran devoción que estos naturales tenían a la Virgen de Las Nieves, cuyo patrocinio imploraban de tiempo inmemorial en los conflictos de volcanes, falta de lluvias, langosta, epidemias, guerras y correrías, dispuso que se llevase cada cinco años desde su santuario a la ciudad y que se celebrase aquel año la octava de La Candelaria con dicha santa imagen..." Así, el ciclo lustral se inició en 1680, año en que nuevamente bajó la llamada "Virgen Negra de La Palma" desde su "Santuario del Monte" a la capital. Desde entonces lo ha hecho ininterrumpidamente hasta nuestros días, en aquellos años acabados en "cero" y "cinco".

La Virgen de las Nieves, "ASYETA" -como también se conoce a la Virgen, acrónimo traducido como "Alma Santa Inmaculada En Tedote Aparecida"-, ha sido trasladada en procesión a la capital palmera en rogativas y celebraciones especiales, rompiendo con aquella secuencia lustral. Sirva como ejemplos: en 1630, 1631, 1632 y 1676 por sequía; en 1646 por la erupción del volcán San Martín; en 1659 por una plaga de langosta; en 1678 por el volcán de San Antonio; en 1768 por epidemia de fiebre catarral; en 1852 por el cólera de Gran Canaria; en 1949 por el volcán de San Juan; en 1966 por la clausura de la Misión Popular en La Palma; en 1993 por el 500 aniversario de la fundación de Santa Cruz de La Palma…

En la víspera de la Purificación, generalmente bajo inclemencias atmosféricas, se bajaba solemnemente a la también llamada "Morenita" -imagen en terracota policromada, atribuida al círculo del escultor Lorenzo Mercadante de Bretaña (siglos XV-XVI)-, y se celebraba un octavario con unas muy solemnes fiestas, conocidas en todo el Archipiélago desde tempranas épocas. Unos festejos que han sido considerados como los más sobresalientes de los que se celebran en las Islas y que sirven de digno preámbulo a la presencia de la sagrada Imagen en la capital de la Isla, punto culminante de la celebración.

La Bajada de la Patrona de la Isla de La Palma tenía lugar en la madrugada del día primero de febrero, y siguió celebrándose en ese mes invernal hasta que en 1850 se trasladó a la tarde del sábado anterior al segundo domingo de Pascua de Resurrección, "a cuya época se trasladó por ser más templada la estación". Un nuevo cambio se produjo debido a otras razones de índole humana, social, climática, etcétera. Sirva recordar que hasta el médico titular de la ciudad emitió unos informes sobre lo impropio de la estación y lo perjudicial para la salud pública. Se dijo que tampoco era beneficioso para la llegada de los veleros y de los indianos y los gozos nocturnos en la calle... Luego se trasladaron al mes de junio, en 1925, atendiendo a un requerimiento hecho por los universitarios palmeros. Y finalmente, en 1975, "se corrió unas fechas para coincidir la Semana Grande con la mitad de julio y concretar la estancia de la Virgen en la ciudad a tres semanas".

La Virgen era trasladada en trono decente desde su primera procesión, cargada sobre los hombros y bajo la mayor protección y seguridad posible. Para estos traslados fue creado el conocido como "sillón de viaje".

 

 

Sillón de viaje

Son varias las denominaciones que los documentos recogen sobre el sillón de viaje, siendo las más utilizadas las de andas de viaje, urna de viaje, andas de cristales o de vidrieras, etcétera. En cualquier caso, el sillón de viaje de Nuestra Señora de las Nieves es una urna acristalada y decorada que, hasta la década de los años 70 del pasado siglo XX, servía para hacer los traslados de la venerada imagen, desde su Real Santuario hasta la ciudad de Santa Cruz de La Palma y viceversa. Recordemos también que dentro de esta magnífica pieza, la "Morenita" fue transportada entre diciembre de 1964 hasta enero de 1965 (hace 50 años) en peregrinación por todos los municipios de La Palma para recaudar fondos para el Seminario Diocesano.

Estas andas que ahora se presentan, obedecen a la influencia de dos tipologías de artilugios de transporte que aparecerán durante el siglo XVII y que florecerán en la siguiente centuria: las sillas de manos y las andas de baldaquino. Para las primeras, se prodigará entre las clases privilegiadas europeas durante los mencionados siglos, teniendo sus antecedentes en los palanquines y literas usados en el antiguo Oriente, Grecia y Roma. Serán empleadas principalmente por las damas españolas como medio de transporte, dentro de los límites de sus propiedades así como en el tránsito exterior. El lujo y la suntuosidad que estos objetos alcanzaron, promovieron que se regulase y observase una mayor austeridad en sus formas y adornos, como así quedó recogido a través de la pragmática que en 1723 promulgó el rey Felipe V. Es en este contexto en el que se traslada su uso a la "Señora de La Palma", en el viaje quinquenal que realiza desde su Santuario a la ciudad, protegiendo la santa imagen con vitrales que son incorporados desde su creación en 1733.

El sillón de viaje no es exclusivo de la Virgen de las Nieves en el contexto canario. Hoy día se conservan otros destacados ejemplares que son contemporáneos a la palmense: el de la Virgen del Pino de Teror y el sillón de cuero -o corso- de la Virgen de los Reyes de El Hierro, así como la que en su día tuvo la Virgen de Candelaria en Tenerife junto con la antigua talla, desaparecidos ambos en el temporal de 1826. Se tiene como la más antigua representación a las andas de Nuestra Señora del Rosario de Santa Cruz de La Palma.

Como hemos mencionado, el sillón de viaje obedece a una segunda tipología, las andas de baldaquino, ya extendida en el Archipiélago especialmente en las iglesias de advocación mariana. Éstas surgen en España durante el periodo Barroco, incrementándose durante el siglo XVIII. Por tanto, ambos artilugios mencionados son coetáneos, teniendo como principal función la de portar y dignificar la imagen mariana durante sus procesiones y trayectos. De hecho, las extraordinarias andas de baldaquino de plata de la Virgen de las Nieves fueron terminadas en 1683 (hace 282 años), tres años después de la celebración de la primera Bajada lustral (1680) y será la utilizada hasta que se encargara el sillón de viaje que nos ocupa, cincuenta años después.

¿Pero qué se entiende por andas de baldaquino? Por baldaquino ha de entenderse una construcción arquitectónica de tipo central, de planta cuadrada, poligonal o circular, pero con un condicionante esencial: estar soportado por columnas exentas. La función principal del baldaquino es la de realzar la dignidad; dedicado primeramente a la eucaristía, aunque también se destina a la veneración de las imágenes.

En Canarias, las imágenes religiosas, especialmente la de las vírgenes, necesitan de un trono que permita su salida en procesión de manera digna y decorosa. Surge en las islas este tipo de andas, que quizás sea la más típicamente canaria. Casi todas las iglesias de las islas, con una imagen de la Virgen de especial devoción, presentan estas andas, sobre todo los santuarios de las patronas. Con mayor o menor suerte estética, siempre responden al esquema prefijado, aunque a veces la cúpula puede ser más o menos abultada, el arquitrabe más ancho y frondoso y las columnas en unos órdenes u otros. Así pues, el sillón de viaje de Nuestra Señora de las Nieves, con algunas variantes, corresponde también a la tipología del baldaquino, teniendo la particularidad de no tener sol, cerrarse en sus laterales con vitrales, y poseer dos posiciones para los varales, en función de si va a mano (la posición original) o a hombro de los cargadores. Estas especificidades son las que la convierten en singular y única, un modelo híbrido entre las dos tipologías descritas.

El sillón de viaje es de línea sencilla, destacando en su ejecución los pilares de líneas rectas con decoración vegetal tallada en el vértice exterior. Su basamento, de base cuadrangular, se resuelve a base de molduras, combinándose boceles, talones y cavetos. El arquitrabe se resuelve utilizando modillones o ménsulas con talla decorativa que sustentan la cornisa. El techo o dosel tiene forma de cúpula rematada con una corona imperial, teniendo la particularidad de dejar el diámetro que abarca la corona hueco para propiciar el paso de la luz, a través de un cristal que tiene un grabado, al parecer "al ácido", que representa al Espíritu Santo. El interior de esta cúpula se encuentra forrado con terciopelo de seda de tono púrpura y decorado con nervios tallados, con decoración vegetal y dorados. Referente a su policromía, no es la original ya que la actual neoclasicista se debe a la intervención que realizó el artista palmero Aurelio Carmona López (1826-1901) para la Bajada de 1870, consistente en pintar y dorar íntegramente el sillón de viaje. De la original quedan algunos vestigios ocultos bajo los herrajes y se resuelve ésta a base de ornamentos vegetales, flores y hojas, sobre fondo neutro.

 

 

Cronología de las andas o sillones de viaje

Años 1630, 1631, 1632 y 1676: en estos años, la Virgen de las Nieves es traída a la ciudad desde su santuario, a modo de rogativas para interceder ante las graves calamidades que sufría la Isla de La Palma por las intensas sequías de esos años referidos. Desconocemos de qué manera fue trasladada.

Año de 1680: primera Bajada siguiendo el mandato establecido por el obispo García Jiménez que instituye dicha fiesta de forma quinquenal.

Años quinquenales 1685-1730: la talla mariana es trasladada en la Bajada y Subida en las andas de baldaquino de plata, que se disponen desde 1683.

Años quinquenales 1735- 1970: en 1733 se manda construir el sillón de viaje gracias a las limosnas que envío el II marqués de la Villa de San Andrés y vizconde de Buen Paso, Cristóbal del Hoyo-Solórzano y Sotomayor, con un costo de 1.442 reales. En años posteriores tenemos referencias de gastos destinados a mejorar dicho sillón de viaje. Así, coincidiendo con la Bajada de 1745 y la visita del obispo Juan Francisco Guillén a la Parroquia de las Nieves, se consigna la reciente adquisición de "las andas de christales en que se lleva a nuestra Señora a la Ciudad", así como el gasto de 517 reales del dorado de la "peana y simborrio" de las "andas de viaje".

Año de 1870: el sillón de viaje, seguramente debido al desgaste natural por su uso como por el nuevo gusto neoclásico, será intervenido por el pintor Aurelio Carmona López, que le dará el aspecto sobrio y elegante que presenta actualmente, sobresaliendo el empleo del blanco, azul y dorado para su decoración. En esta misma Bajada de 1870 se estrenará, junto al renovado sillón de viaje, un nuevo estandarte de la Virgen confeccionado por las Hermanas de la Caridad de Las Palmas de Gran Canaria. De ambas incorporaciones se hace eco el periódico local El Time, en fecha de 3 de mayo de 1870, al declarar que en la procesión de Bajada "se estrenó un rico estandarte de lama de plata, bordado de oro..., también llamó la atención la urna en que venía la imagen, dorada con todo esmero y adornada de preciosas flores artificiales".

Año de 1955: con Antonio Hernández, párroco de las Nieves, se retoca nuevamente el "sillón de la Virgen", realizado por el pintor decorador Felipe Alfonso. El coste ascendió a 175 pesetas.

Año de 1960: durante el curato de don Andrés de las Casas, se arreglan las "Eses" del "sillón de la Virgen", con un coste de 150 pesetas.

Año de 1965: consta un arreglo del "sillón-andas de la Virgen" por un montante total de 1.205 pesetas, por incorporar tres cristales para el sillón, tornillos, purpurina y goma para dorar y reparación de los marcos, realizados por el carpintero Matías López Gopar.

Años 1975 hasta la actualidad: se realiza un nuevo sillón de viaje dorado. Con Pedro de las Casas al frente del Real Santuario de las Nieves, se concibe y encarga un nuevo sillón de viaje, que se comenzará en 1971 y se estrenará en la Bajada de 1975. Diseñado por Alberto-José Fernández García, realizado por el taller del carpintero José Espinosa Rodríguez, tallado por el maestro Pedro Daranas y dorado por César Fernández Molina. El pan de oro utilizado había sido donado por el presbítero Luis Van de Walle. El coste del nuevo sillón de viaje alcanzó las 700.000 pesetas (más de 4.200 euros de hace 40 años: 1975).

 

 

 

Sol de oro

La plata de la mandorla o sol que nimba la venerada imagen fue donada por María de las Nieves Pinto y Vélez de Ontanilla, y la hechura y dorado se pagó con dinero propio del Santuario. Consta en 29 de diciembre del año 1768 y se realizó en Tenerife. Se compone de un óvalo dorado y repujado del que cuelgan doce estrellas, seis en cada lado, y una paloma de plata (representando al Espíritu Santo), que pende sobre la corona de la Virgen, balanceándose con el movimiento del trono.

Datos de las intervenciones del sol de oro que coinciden con los años de Bajada de la Virgen de las Nieves: en el año 1890, Salvador García Martínez recibe 7,50 pesetas para, entre otras cosas, "soldar y reclavar el sol que se coloca en las andas"; en en año 1895, Leopoldo Fernández recibió 10 pesetas por "componer y limpiar las ráfagas de la Virgen"; en el año 1930, Rodrigo Sosa Pérez recibe 10 pesetas por el "arreglo del Sol y la peana de la Virgen de las Nieves", y en el año 1970, Cesar F. Molina (La Laguna) recibe 28.000 pesetas por la "reparación total y dorado del Sol para la imagen de Nuestra Señora de las Nieves".

 

 

 

Presentación del patrimonio restaurado

La presentación de todo este patrimonio restaurado, perteneciente al Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves (Santa Cruz de La Palma), tuvo lugar el 13 de junio de 2015, a partir de las 19:30 horas.

El rector del Santuario y anfitrión del acto, Antonio Hernández, agradeció la asistencia a todos los presentes que llenaban el recinto y presentó a las personas que actuaron en el mismo, con el siguiente formato de la conferencia: José Guillermo Rodríguez Escudero (investigador histórico) y los restauradores Pablo Cristóbal Torres Luis, Luis Mora Moreno y Leticia Perera González (Estudio 5).

Rodríguez Escudero se encargó del estudio histórico, Torres Luis llevó a cabo la descripción y cronología del sillón de viaje, y Mora Moreno abordó los cristerios de intervención, estado de conservación y restauración.

El gran ausente fue Alejandro Martín Perera (Licenciado en Historia, Másteres en Gestión Cultural y Gestión del Patrimonio desde el Municipio), autor del borrador-textos leídos durante el acto.

Con la restauración de estas dos magníficas e históricas piezas, el sillón de viaje y la mandarla (sol) de oro, el tesoro del Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves recupera así dos importantes símbolos heredados de la piedad popular. Enhorabuena a quienes han tenido la brillante idea y la han materializado.

 

 
 

 

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