APUNTES HISTÓRICOS Y ARTÍSTICOS
SOBRE LA DEVOCIÓN DEL ROSARIO EN CÁDIZ

Francisco Manuel Ramírez León y Miguel Ángel Castellano Pavón


 

No podemos olvidar, desde los comienzos de nuestra historia, la vinculación que siempre hemos tenido en Cádiz con la advocación mariana del Rosario: desde la ubicación de una imagen de dicho título en las antiguas Puertas de la Ciudad, hoy Arco de la Rosa, hasta la colosal efigie atribuida al escultor italiano Alessandro Algardi que preside la cripta de nuestra Catedral; pasando por las obras pictóricas que recogen a la Virgen bajo dicha advocación, caso de un lienzo de buena factura, ubicado en la sacristía de la Parroquia de la Palma, que toma por modelo a la Virgen de Belén conservada en la Catedral sevillana, una popular obra salida del genio del artista granadino Alonso Cano que fue en su tiempo bastante demandada; baste recordar las copias de taller que se conservan en el Museo del Hermitage de San Petersburgo o el Ayuntamiento de Jaén.

 

 
Lienzo de la Virgen del Rosario de la Sacristía de la Parroquia de la Palma, obra anónima, posiblemente del siglo XVIII. El anónimo pintor siguió el modelo de la Virgen de Belén pintada por Alonso Cano, pero lo resuelve a la inversa; además, lo adorna con una orla de flores, e incluye el Santo Rosario que fija su advocación.

 

Así mismo, rememoramos en lo meramente piadoso: las conocidas intervenciones milagrosas de la antigua y desaparecida imagen de la Virgen del Rosario del Convento de Santo Domingo en las epidemias de los años 1681 y 1730, y por supuesto su divina intervención en el Terremoto de Lisboa de 1755, que bien fuerte se hizo notar en Cádiz; hecho milagroso tal vez un tanto eclipsado por el más popular de la Virgen de la Palma de los viñeros.

 

 
Detalle de la Virgen del Rosario de la cripta de la Catedral de Cádiz. Obra marmórea atribuida a Alessandro Algardi, insigne escultor boloñés del siglo XVII.

 

Distintos hechos milagrosos vinculados a la devota imagen de la Virgen del Rosario de los Dominicos, dieron lugar a que, por parte del Ayuntamiento se elevase su nombramiento como Patrona y Protectora de Cádiz; nombramiento que sería ratificado luego por la Santa Sede hacia el año 1867, siendo por entonces obispo de la diócesis gaditana el recordado Fray Félix María de Arriate y Llanos O.F.M.

Así pues, ahora que se acercan las fechas de la fiesta del Rosario, hemos rescatados dos documentos que nos acercan a distintas e históricas imágenes de la dicha advocación.

El primero es de la Biblioteca de Temas Gaditanos “Juvencio Maeztu”:  “En los siglos XVI y XVII existía en la parte más alta de la Puerta de la Villa, hoy denominada Arco de la Rosa, una especie de retablo que sin duda descansaba sobre un cornisón ó ménsula sostenida por los matacanes que aún existen en ella, donde  se veneraba una imagen de Nuestra Señora del Rosario, singular objeto de devoción, así del pueblo como de las clases más acomodadas, que con frecuencia se hacían valiosas ofrendas de alhajas, como habrá ocasión de comprobar después. Esta imagen, que luego pasó al Sagrario de la antigua Iglesia, es seguramente antiquísima, que en la actualidad se halla colocada en una urna de madera doraday cristales, en el altar de los Genoveses, que es el primero del lado del Evangelio del referido templo catedralicio. (1)

Sin lugar a dudas, estamos hablando de fechas cercanas al año 1618 y de la imagen pétrea de la Virgen del Rosario que preside el altar antes mencionado, retablo marmóreo que fue restaurado por la Junta de Andalucía con motivo de la magna exposición Andalucía Barroca del año 2007.

 

 

Virgen del Rosario de los Milagros, venerada en la Capilla de los Genoveses de la Catedral Vieja (Iglesia de Santa Cruz) de Cádiz. Es una obra manierista de origen italiano, realizada a principios del siglo XVII en alabastro policromado.

 

Por otro lado, en el Archivo de la Fundación Joly hemos encontrado Apuntes de D. Serafín Pro y Ruiz sobre el Maremoto de 1755, un interesantísimo documento del año 1936 sobre el milagro realizado por la Patrona de Cádiz que parece un ejercicio de écfrasis de un curioso, interesantísimo y enorme lienzo del mismo motivo, que procede del convento de Santo Domingo y actualmente se conserva en el Ayuntamiento de Cádiz.

Del texto hemos extraído los siguientes datos: “El casi general y espantoso terremoto se propagó a casi todo el hemisferio, desde Portugal hasta la Laponia y las Antulas, por una parte, y desde Groenlandia hasta África por otras, produciendo inauditos estragos, arrasando ciudades populares; echando por tierra los más sólidos edificios y causando gran numero de víctimas; esparciendo por todos los ámbitos la ruina, el luto y la desolación" (...) "En Cádiz amaneció claro el día 1 de noviembre de 1755, tan sereno, hermoso y claro que más parecía de primavera que inmediaciones de invierno... En este temple se mantuvo la mañana, con viento escaso por el noroeste notándose únicamente un calor impropio de la estación, sola".

 

 
Antigua imagen de la Virgen del Rosario de los Dominicos, Patrona de Cádiz. Desaparecida en los sucesos de los años 30 del pasado siglo XX. Es una obra anónima del siglo XVII que observamos cercana a los talleres sevillanos.

 

"A las 9 y 45 minutos empezó a experimentarse casi gradualmente una especie de mareo, que sin privar de sentido, resultaba un desvanecimiento de cabeza. Al propio tiempo comenzó a resaltarse un templo de tierra, al principio lento y fue creciendo su violencia hasta notarse en los edificios desmesurados vaivenes...".

 

 
Detalle del lienzo que se conserva en el Ayuntamiento de la capital gaditana. Recoge el milagro de la Virgen del Rosario en el maremoto de Lisboa del año 1755.

 

"En hora en que en muchas iglesias,  por ser día feriado estaba celebrándose el Santo Sacrificio de la misa, pero a muchos de los sacerdotes, lo mismo los que empezaban que los que estaban terminando, presos de un pánico incomparable, sin reflexión alguna, abandonaron las iglesias y con las vestimentas sagradas salieron buscando, aún a costa de tantos peligros, donde liberarse de tan evidente riesgo..." (...) "El Excmo. Cabildo Catedral conjuró a las aguas con el Santo Lignum Crucis, desde la ventana de la antesala Capitular (En la Catedral Vieja por el lado de la Sacristía actual que da al Campo del Sur)" (...) "La comunidad de R.R.P.P. Dominicos, ante las súplicas de los fieles, que fervorosos acudían a la iglesia de Sto. Domingo a rezar a la Virgen del Rosario, ya proclamada Patrona por la Ciudad, y tomando en cuenta que la preciada Imagen se encontraba en sus andas preparadas por la procesión claustral, que había de celebrarse al siguiente día (Domingo) según costumbre, sacaron del  Sagrario a SDM y en procesión solemnísima, (se unían todas las clase sociales en apretado haz), llevaron la Imagen de Ntra. Sra. del Rosario por la calle Plocia al Callejón de los Negros, subiendo por la rampa que aún existía al Baluarte de este nombre, y la presentación ante el embravecido mar que con gran velocidad y en enormes olas llegaban hasta aquellos sitios conjurando a las aguas con el Sacramento".

 

 
Detalle de la imagen de la Virgen del Rosario del Lienzo del Milagro.

 

"Apenas esto verificado, retirándose las aguas a su cauce natural, y si bien hubo otro amago de invasión, este fue de poca fuerza y sin causar daños. La Imagen de Ntra. Sra. estuvo expuesta en el Compás del Convento durante todo el día con el Divino Rostro hacia el lado del mar recibiendo la veneración de todos los gaditanos”. (2) "Sirvan como muestras estos apuntes para propagar la devoción a tal Imagen, y el reconocimiento de agradecimiento por tales hechos milagrosos. Que la devoción a tal excelsa advocación perdure por los siglos de los siglos, amen".


BIBLIOGRAFÍA

(1)  “Historia de la Excelsa Patrona de Cádiz Ntra. Sra. del Rosario”. Santiago M. del C. Casanova y Patrón, Cronista Oficial de la Provincia. Cádiz. Establecimiento tipográfico de Adolfo Macias Benítez. Marqués del Real Tesoro, 8, 1907.

(2) “El Maremoto de 1755. Apuntes de D. Serafín Pro y Ruiz, 1936”. Archivo Fund. Joly. Cádiz. Signatura c 162/ 247.

 

Fotografías de Francisco Manuel Ramírez León y Miguel Ángel Castellano Pavón

 

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