ARTE E HISTORIA EN LA COFRADÍA
DE LA VERA+CRUZ, DE BENACAZÓN (SEVILLA)

Jesús Abades. Con datos históricos facilitados por la Junta de Gobierno de la cofradía


 

HISTORIA

Tras varios años de intensa investigación acerca de la historia de las hermandades de penitencia del municipio sevillano de Benacazón por parte de los historiadores Silvia María Pérez González (Universidad Pablo de Olavide), Francisco Rivas Rivas y Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas (Universidad de Sevilla), podemos afirmar, según sus hallazgos, que la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz, Señor de Benacazón, y Nuestra Señora de los Dolores ya estaba fundada y tenía reglas aprobadas en el año 1511.

En el año 1577, Doña Beatriz Guillón donó unas casas a la Hermandad de la Vera+Cruz para que sobre ese solar construyera un Hospital de Sangre, el cual recibió la denominación del Glorioso San Sebastián. Ese hospital fue propiedad y estuvo gestionado por la Hermandad de la Vera+Cruz hasta la derogación de este tipo de instituciones. Actualmente, el antiguo solar está ocupado por la Capilla de la Vera+Cruz y la Capilla de la Hermandad de la Soledad, que desde la primera mitad del siglo XVIII ocupa ese terreno que la Cofradía de la Vera+Cruz le cedió.

La Vera+Cruz fue hermandad de sangre hasta el último tercio del Setecientos, fecha en la que Carlos III prohibió la presencia de disciplinantes en las procesiones.

 

TITULARES

El Cristo de la Vera+Cruz es un interesante Crucificado anónimo, probablemente de origen castellano, que data del siglo XVI y se halla realizado en madera y telas de lino encoladas y policromadas. Últimamente, ha sido relacionado por un sector de la crítica con la producción del escultor Gaspar del Águila. Representa a Cristo muerto en la Cruz, asido a un madero cilíndrico y arbóreo por tres clavos. La imagen posee peluca de pelo natural y enagüilla, a modo de perizoma, ornamentada en oro. Ha sido restaurado por Antonio Eslava Rubio (1973), quien fijó la estructura interna de madera y talló un paño de pureza para eliminar la enagüilla, y por Silvia Martínez García-Otero y Juan Abad (1998), quienes recuperaron la policromía original e intervinieron el paño de pureza para adaptarlo a su fisonomía original y recuperar la enagüilla.

La Virgen de los Dolores es una Dolorosa de gran calidad artística que ha sido atribuida al imaginero sevillano Cristóbal Ramos Tello, pudiendo fecharse su hechura a finales del siglo XVIII. Se halla modelada en terracota policromada, con los ojos y cinco lágrimas de cristal y las pestañas superiores de pelo natural. Sufrió una restauración en 1973 por parte del imaginero Antonio Eslava Rubio, quien hizo nuevo candelero para erguirla (antes iba arrodillada) y realizó nuevas manos de madera, sustituyendo las antiguas de terracota y entrelazadas.

 

ENSERES DESTACADOS

Del paso de la Virgen sobresalen el palio, el manto y la saya, obras de Juan Manuel Rodríguez Ojeda (principios del siglo XX), pasadas y enriquecidas por Manuel Vela y Andres Sánchez en la década de los 80.

Del paso del Crucificado merece destacarse la imaginería de Antonio Castillo Lastrucci que lo exorna y que procede del primitivo paso, adquirido en 1965 a la Cofradía de la Vera+Cruz de Sevilla capital. Estatuillas y relieves fueron restaurados por Manuel Escamilla entre 1982 y 1986.

Respecto a las preseas, podemos reseñar un juego de potencias del siglo XVIII, cincelado en plata de ley, una corona de espinas del XIX en plata dorada y una corona labrada en plata de ley, del siglo XVIII.

Por último, en cuanto a las insignias, el malogrado imaginero y bordador Pedro de la Rosa, confeccionó, junto a Manuel Fernández, el estandarte de la corporación, en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo verde, y dos sayas para la Virgen, una bordada en oro y sedas sobre damasco y la otra sobre terciopelo morado.

 

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Fotografías cedidas por la Cofradía de la Vera+Cruz

 

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