LAS CUATRO PATRONAS DE ARACENA (II)
Sergio Cabaco
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Destruida la talla de Juan de Astorga en 1936, la Hermandad de Nuestra Señora del Mayor Dolor, Patrona de Aracena, encargó al año siguiente una nueva efigie al prolífico imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci (1).
Si la Dolorosa del escultor archidonés era una obra atípica dentro de su producción por reproducir libremente la imagen dieciochesca de José Montes de Oca, en el caso de la imagen de Lastrucci podemos decir lo mismo, ya que el escultor se vió obligado por expreso deseo de la cofradía a reproducir la Virgen de Astorga, la cual gozaba de gran devoción en la localidad serrana.
En honor a la verdad, el resultado de la réplica de Lastrucci fue bastante discreto y no es de extrañar que, veintidós años después de su ejecución, la hermandad decidiera su reemplazo. Más que réplica, podemos hablar de una libre interpretación que el imaginero sevillano realiza de la espléndida Dolorosa de Astorga, simplificando notablemente sus detalles descriptivos y careciendo de las calidades de su modelado, lo que la diferencia de la reconocida nobleza del simulacro perdido en la Guerra Civil.
Con la imagen de Juan de Astorga comparte sobre todo el modelado de los labios, entreabiertos para dejar visibles ambas coronas dentarias talladas en la madera, la nariz afilada y la mirada elevada hacia el cielo, rogando al Padre sosiego para su dolor. El rostro, sin embargo, se encuentra menos afinado que el de la efigie anterior, resultando de volúmenes más planos y con el rictus de aflicción muy artificioso, llevado a cabo de manera bastante menos virtuosa que el labrado por el maestro archidonés. Las manos también se han resuelto de manera mediocre y artificiosa, y otro detalle diferenciador son las lágrimas de cristal que surcan su rostro, de las que carecía la obra de Astorga.
Como hemos apuntado anteriormente, esta imagen acabó siendo sustituida en el año 1959, siendo cedida a la Parroquia de Nuestra Señora de los Doce Apóstoles de La Redondela (2), villa marinera hoy en día anexionada a Isla Cristina. Allí sigue recibiendo culto a los pies del Crucificado, y pese a lo afirmado de que se encuentra actualmente arrodillada tras haber sido transformada su postura, lo cierto es que permanece erguida.
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La ejecución de la nueva y definitiva talla fue encomendada a Sebastián Santos Rojas, natural de la villa onubense de Higuera de la Sierra, muy próxima a nuestro municipio. Precisamente, para Aracena el imaginero había labrado catorce años antes el Crucificado de la Plaza, considerado como una de sus mejores creaciones.
En este caso, volvemos a encontrarnos con una efigie de gran calidad en la que el autor, pese a la imposición de asemejarse nuevamente al modelo desaparecido en 1936, dado el gran afecto que todavía le profesa el pueblo, impone libremente su estilo y se limita a ofrecer un vago recuerdo de la obra de Juan de Astorga, tamizado por su peculiar talento creador. Podemos encontrar notables similitudes en esta pieza con otras pasionistas de Santos, caso de la Virgen de los Desamparados de Utrera o la del Rocío y Esperanza de Huelva, su última obra.
La Dolorosa mide 170 cm y se halla realizada en madera de ciprés (3). Mantiene la cabeza erguida, con la expresiva mirada dirigida hacia el frente y, levemente, hacia arriba, lo que unido al modelado del labio superior, el fruncido ceño en señal de acusada aflicción, y la nariz fina y alargada nos conduce al estilo de la escultura de Astorga. Por lo demás, las carnosas mejillas, la abertura de la boca, el gubiado de los vencidos párpados, la forma de introducir los ojos de cristal, el cuello esbelto y suavemente anatomizado, y las impecables carnaciones responden a las más puras maneras del escultor higuereño. También las manos, de gran finura en su acabado y dedos suavemente recogidos para llevar el pañuelo y el rosario, son típicas de las efigies marianas de Santos.
La actual Patrona de Aracena fue intervenida en el año 1979 por Jesús Santos Calero, hijo de Sebastián Santos, quien modificó el entrecejo de la imagen (4). Es, por tanto, una de las escasas piezas del autor que ha sufrido por manos ajenas una alteración posterior de su impronta original. A modo de curiosidades, podemos añadir que se halla firmada en el hombro izquierdo y que en su pecho figura pintado un corazón llameante con corona de rosas y siete espadas (5), símbolo de los Siete Dolores de María.
Es titular de la Primitiva, Real y Pontificia, Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Vera Cruz, Santísimo Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor, y efectúa estación de penitencia el Jueves Santo junto con el Misterio de la Columna y la Santa Cruz vacía de la que pende el sudario.
BIBLIOGRAFÍA
(1) GONZÁLEZ TELLO, Víctor. Entre las Maravillas del Mundo o La Gruta de las Maravillas y Aracena, Aracena, 1950.
(2) GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y Manuel Jesús CARRASCO TERRIZA. Escultura Mariana Onubense, Huelva, 1981.
(3) SANTOS CALERO, Sebastián. Sebastián Santos, Escultor-Imaginero, Sevilla, 1996.
(4) GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y Manuel Jesús CARRASCO TERRIZA. Escultura Mariana..., op. cit.
(5) Ibidem.
Fotografía a color de
la Dolorosa de Lastrucci de Eduardo Sugrañes
Fotografías de la Dolorosa de Santos de Hareton
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