CATAFALCO PARA EL MONTE CALVARIO (MÁLAGA) OBRA DE JOSÉ MARÍA RUIZ MONTES

Ruperto Leal. Texto de José María Ruiz Montes (18/06/2015)


 

 

El proyecto de catafalco de la Sagrada Mortaja del Cristo de la Paz y Unidad para la Hermandad del Monte Calvario de Málaga, nació con la idea de rescatar la iconografía que, en sus orígenes, se representaba: el momento en el que Cristo es depositado sobre la piedra del sepulcro de José de Arimatea y ungido con los óleos y la mirra. El diseño nació con una idea inicial: que su acabado fuese igual que el de la piedra autóctona de Jerusalén, una caliza característica por su tonalidad pálida-dorada que debía estar presente en la estructura principal del túmulo para así recordar la sencillez y autenticidad del sepulcro de Jesús.

Pero también debía ser un catafalco con labor en sus calidades y líneas comedidas dentro de un enriquecimiento ornamental, provisto de texturas y de una superposición estructural arquitectónica y elegante. El estilo donde bebo es sobre todo el Renacimiento italiano: desde sus orígenes en las tumbas humanistas del Quattrocento, con las creaciones de Donatello; hasta el Cinquecento, con obras como las tumbas florentinas de Giuliano y Lorenzo de Médicis del gran Miguel Ángel Buonarroti -las cuales se ven reflejadas en el frontón abierto del catafalco, simulando otro curvo-, o los trabajos de Andrea Palladio, presentes en la superposición de los elementos arquitectónicos y en el friso de carácter abombado.

La obra se compone principalmente por un formato de vista lateral rectangular, silueteando los contornos. Se estructura con los principales elementos de la arquitectura clásica: pedestal con plinto de la basa, cornisa, dado y cimacio, columna en orden toscano y entablamento con friso abombado, todo ello en caliza. Rompiendo la horizontalidad, pretendo conjugar armónicamente dos catafalcos en uno mediante un arco o frontis abierto, soportado por un gran cimacio con igual acabado en caliza en el que puede apreciar las porosidades e irregularidades características de esta piedra, así como la textura de la gradina, herramienta común en el trabajo en piedra. Posee también dos ménsulas escamadas, con acabados en mármol verdoso y remates cilíndricos dorados con oro fino. Dicho arco lo rompen unas cartelas en forma de veneras, terminadas igual que las ménsulas y rematadas por otras veneras inferiores doradas, haciendo todo ello un triángulo compositivo que alberga en su interior unos motivos escultóricos en bajorrelieve, dorados y estofados. Justamente a sus pies, unos textos tallados en negativo, dorados y enmarcados con moldurones rectangulares en una caliza más pálida y pulida que el resto. La vista frontal o trasera es de un formato cuadrado con planta curva, en cuyo centro vemos unas molduras con inscripciones en su interior, predominando, al igual que los laterales, la silueta de las cornisas y los basamentos, y rompiendo su estrechez saliendo la silueta del perfil de las ménsulas y el arco. En planta rectangular y frontal y trasera curva con esquinas en diagonal, reposa la talla de Jesús sobre una lápida incrustada, con acabado en mármol blanco, "máxima nobleza material para su cuerpo inerte".

La iconografía representada en su conjunto es la siguiente: en el lateral derecho, en bajorrelieve, el sacrificio del Cordero Pascual por el sumo sacerdote en el templo como víctima escogida, y abajo en el moldurón un texto sobre mármol blanco que reza "DIGNVS EST AGNVS QVI OCCISVS EST ACCIPERE VIRTVTEM ET SAPIENTIAM ET FORTITVDINEM" ("Digno es el Cordero que fue sacrificado de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fortaleza", Apocalipsis 5, 12); en el lateral izquierdo, también en bajorrelieve, la serpiente de bronce de Moisés que elevó en el desierto, prefiguración de la exaltación de la Cruz y de la Resurrección de Cristo, con el texto "ET SICVT MOISES EXALTAVIT SERPENTEM IN DESERTO ITA EXALTARI OPORTET FILIVS HOMINIS" ("De la misma manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre", San Juan 3, 14); y en el frontal y la trasera, en la cabeza y en los pies de Cristo, inscrito igual pero a mayor tamaño, el Alfa y el Omega, la primera y al última palabra del alfabeto griego, respectivamente (Evangelio de San Mateo: "yo soy el principio y el fin").

La obra está realizada en madera de pino y cedro, con acabados en caliza y mármoles, policromado al óleo, y dorado y estofado. Las medidas generales son 199 cm de largo, 75 cm de ancho y 63 cm de alto.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La obra en el estudio del escultor
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Bocetos preparatorios
 
 
 
 

 

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